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La primavera llegó y pareciera que con ella las bicicletas comenzaron a poblar la ciudad. Este año como nunca los modelos son vistosos. Nuevas marcas, nuevos materiales, nuevos accesorios y una suerte de nuevos aires con relación al significado de subirse a una bicicleta en la urbe están abriendo más y mejores posibilidades para este medio de transporte.

Si bien las cifras no son muy alentadores -la última encuesta de movilidad del Gran Santiago el año 2006 señala que sólo el 3% de los viajes que se realizan en la capital corresponden a desplazamientos en bicicleta,- iniciativas como la propiciada por la Universidad Andrés Bello, “En bici a la pega”, algo similar a lo que instauraron en Londres, donde el crecimiento del transporte en bicicleta es exponencial, y Sevilla, con un sistema de bicicletas públicas, surgen para allanar un camino a la descongestión y descontaminación de las urbes.

Desde una de las ciudades que mejor representan los beneficios de llevar una vida sobre dos ruedas, Copenhagen, llegó Sussi Poulsen, Export Manager de Biomega, la firma de bicicletas que se ha transformado en un suceso dentro de los amantes del diseño con algunos modelos firmados por figuras como Marc Newson. Sussi, en casi un perfecto español, nos comenta que así como dentro de las marcas de autos hay de todos los precios, estilos y formas, en el mundo de las bicicletas también, y ellos apuntan a un segmento que además de un medio de transporte busca un estilo… uno de andar con estilo por la ciudad.
 
Acostumbrada a recorrer en promedio 150 kilómetros semanales e inserta en una ciudad donde existe una verdadera política de bicicultura, nos comentó de su experiencia en Chile montada en sus tacones azules sobre ruedas. “Santiago no es una ciudad muy amigable para los ciclistas. Ahora mismo los automovilistas, ciclistas y peatones no viven juntos, hacen todo lo que les da la gana, se mueven entre los autos, las veredas, sin respetar”, nos comenta. Y es que en Dinamarca las cosas funcionan bastante diferentes, a lo que ella asegura que no siempre fue igual. “Hace alrededor de 15 o 20 años nada de esto existía.

Nuestro país estaba condenado a seguir el rumbo de muchos, derecho en la senda del consumo; hasta que como nación decidimos optar por un cambio”, uno que como nos cuenta estuvo relacionado con poner la bicicleta en la punta de la pirámide y que todas las decisiones que se tomaran de ahí en adelante considerarían este medio de transporte como referente. Así, todas las nuevas reformas urbanas, construcciones y áreas verdes se hicieron pensando en la idea de transportarse en bicicleta. Finalmente fue una decisión país. Hoy, Copenhagen es una ciudad modelo, registrando el 55% de los desplazamientos totales realizados en la ciudad en bicicleta. Sussi explica que finalmente para los daneses ya es una costumbre y una forma de vida.

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