La Espera, primer filme chileno sobre el aborto, llega a Sanfic

Por Biut y Agencias

Natalia tiene 17 años y una vida tranquila y segura. Vive con sus padres en el barrio alto y acaba de entrar a la universidad. Pololea con Rodrigo, un chico un año mayor, de clase media baja. Es una relación juvenil, sin dramas, hasta que ella queda embarazada. Natalia no quiere cargar con un hijo que no desea. Rodrigo, sí lo quiere, pero sabe que la decisión es compartida. Ella irá en busca de un medicamente con efectos abortivos y ambos discutirán durante una larga noche sobre este embarazo que llegó de la manera más inesperada para poner a prueba una relación frágil.

En la película La espera, el primer filme chileno seleccionado para la competencia internacional del festival Sanfic, Natalia cree que un embarazo antes de los 20 años es un pasaje a la invalidez profesional. Rodrigo, en cambio, estima que es una prueba para fortalecer su relación. Si la muchacha teme que sus acomodados padres la van a expulsar del hogar por meterse en un embrollo que mancha el honor familiar, Rodrigo piensa que se puede acudir a un crédito bancario y allanar así el camino. Pero la realidad es dura y ella le enrostra a su pareja que su padre está cesante, que su madre es dueña de casa y que estudia con beca universitaria. “El banco no te dará dinero”, le dice.

El primer largometraje de Francisca Fuenzalida busca retratar, en palabras de su realizadora, una realidad que sigue más o menos igual desde hace años. “Cuando yo tenía 18 años, la ignorancia en temas de educación sexual era la misma. Eso de andar asustados, de ir a escondidas al sicólogo, sigue manteniéndose”, explica Fuenzalida, periodista de profesión y con trayectoria en la televisión como guionista (De Neftalí a Pablo, 1994) y realizadora (La Tirana, 2010).

La película de 84 minutos plantea un debate moral abierto, sin excluir a priori ni la alternativa pro-vida (contra el aborto) ni el camino de la pro-opción (a favor del aborto, dependiendo del caso). “Muchos en el medio cinematográfico se sorprendían de que yo no mostrara una clara postura en la película. Y yo les decía que evidentemente tengo una posición, pero no soy de ninguna ONG ni quiero imponer mi opinión. Sobre todo, me interesaba que el filme fuera abierto y que los espectadores fueran capaces de completarlo en sus mentes. Me interesa que se provoquen debates y discusiones, que se enfrenten puntos de vista. Ni siquiera eso existe ahora”, explica.

En este plan de catalización de las discusiones acerca del aborto, el filme se mostró en la Universidad de Viña del Mar y hace dos semanas se dio a alumnos del Liceo de la Confederación Suiza, un colegio municipalizado actualmente en paro. “Los chicos estaban en movilización, vieron la película y claramente nadie quedó indiferente tras la función. Se acercan a decirte que han vivido algo similar. Lo mismo sucede en los blogs, donde muchas chicas se confiesan al respecto”, cuenta Fuenzalida, quien antes de rodar hizo investigación en terreno y también se documentó con los debates que existen en las redes sociales.

La cámara espía

Circunscrito a una sola noche y al espacio de una sola casa, La espera es un filme de cámara y pocos personajes, que comparte aquel despojamiento con otros títulos chilenos recientes, como Navidad, de Sebastián Lelio, y Metro cuadrado, de Nayra Ilic. El peso del drama descansa en los trabajos de María de los Angeles García y Diego Ruiz (Navidad), que como Natalia y Rodrigo discuten, comparten, se acarician o se rechazan dependiendo del clima anímico del minuto y el segundo.

“Rodamos en 11 días, bastante rápido. El guión se fue construyendo en el rodaje, porque era necesario para la interacción, para el tono”, dice la directora sobre un trabajo marcado por una fuerte sensación de espontaneidad y libertad. “Nuestra idea era que la cámara se metiera en la intimidad de los muchachos como una espía. La acción transcurre en esta casa de Los Dominicos que es donde ella vive con sus padres. Quise evitar la idea del aborto como un fenómeno más de las poblaciones o los muchachos pobres. En la discusión, quise invertir también aquella clásica situación que suele darse, donde es el hombre el que no quiere saber de hijos y la mujer sí”, dice.

Entre los filmes que la realizadora usó como referentes antes de rodar están el rumano Cuatro meses, tres semanas y dos días (2007) y el belga El hijo (2005), dos cintas que hablan del aborto y la paternidad adolescente, respectivamente, y que comparten haber ganado el Festival de Cannes.

Otros estrenos

Tal como sucede cada año, el segundo semestre concentra los estrenos del cine local. El primero será Violeta se fue a los cielos, la película de Andrés Wood sobre Violeta Parra (11 de agosto). El 1 de septiembre tiene fecha Ulises, de Andrés Godoy, sobre la inmigración peruana. Más adelante, Mi último round, de Julio Jorquera, y El año del tigre, de Sebastián Lelio, sobre el terremoto.

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