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Obesidad debe enfrentarse desde edad preescolar

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Los resultados del Simce que se ven en octavo básico no son para nada noticiosos”, asegura Carlos Sánchez, profesor de educación física y director de Full Kids – programa privado que asesora a jardines infantiles para bajar los índices de sobrepeso a través de actividad física-, “se veía venir”, agrega convencido de que el problema viene de mucho antes.

Trabajando con preescolares, Sánchez y su equipo de kinesiólogos y educadoras de párvulos han notado que no sólo los niveles de actividad física son insuficientes, sino que la nutrición en los niños no es buena y los papás tienen mucho que ver. “Los índices de obesidad y sobrepeso de los preescolares también son altos y eso se debe a una mala alimentación alta en carbohidratos: los dulces”, sostiene.

La clave estaría en cambiar la mentalidad de padres consentidores que no siempre se hacen responsables de alentar hábitos de ejercicio físico y buena alimentación.

Laura Traverso, psicóloga deportiva de la Universidad de Santiago (Usach), indica que la realización de actividad física debe ser inculcada desde pequeños como otro hábito más. Los niños “no tienen idea de las complicaciones que genera la obesidad” y esto se debe a que el deporte no está contemplado como parte de las costumbres. “La rutina no te permite ver los beneficios del ejercicio si no está presente éste”, explica la especialista.

 Más Horas

“Son muy pocas las horas de educación física. Además, está la poca colaboración del entorno familiar para que el niño haga deporte y la falta de profesionales idóneos para esa actividad, ya que los profesores de educación física comúnmente están formados para la enseñanza media y para el alto rendimiento deportivo”, señala Humberto Gómez, director del Departamento de Educación Física, Deportes y Recreación (Defider) de la Universidad Técnica Federico Santa María.

Además de la capacidad de los profesores, los especialistas indican que el rol de los padres es fundamental tanto para motivar la práctica de ejercicio como en la alimentación dentro de los establecimientos. “Es necesario que los establecimientos educacionales ofrezcan sus instalaciones para que padres y alumnos puedan realizar actividad física allí”, dice Traverso, motivando la instalación del hábito para toda la familia y así comenzar a generar conciencia.

Mejorar esos espacios debería ser una de las tareas del Mineduc, dice Sánchez. “Las condiciones de los establecimientos educacionales, como una cancha que no tenga techo en pleno verano, es muy poco viable de realizar. Creo que el sistema de Educación Física hay que cambiarlo de raíz, en alimentación e infraestructura”.

 Colaciones innecesarias

Algunos profesionales han indicado la importancia de una colación saludable frente a lo ofrecido en kioscos y casinos de los colegios, donde los niños pueden comprar golosinas y comida chatarra. No obstante, la nutrióloga infantil de la Clínica Alemana, Sylvia Guardia, indica que “si un niño toma un desayuno normal -un vaso de leche, una fruta y un cereal- no debería necesitar una colación en el colegio. Esto ha pasado a ser una especie de ritual del recreo, pero no es necesario”. El niño con cuatro comidas diarias es “suficiente nutricionalmente” para que esté en buenas condiciones, de acuerdo a Guardia.

Sánchez, de Full Kids, enfatiza en estimular el consumo de agua y no de bebidas y jugos para hidratarse.

Lo que ofrecen los casinos es tema aparte, dice Gastón Rosselot, director de la empresa de alimentos Food Group, que trabaja con comedores de colegios. Los que están a cargo de la Junaeb deben seguir ciertas especificaciones, pero en los privados es donde se ha podido innovar más, pues están tratando de entrar los alimentos funcionales (con probióticos y nutrientes específicos para aportar al buen funcionamiento del organismo) que ya son comunes en los supermercados. “Se han introducido mejoras paulatinas, todavía es poco, pero es creciente”.

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