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[Opinión] Aborto: Trudeau y despenalización

Estando en el primer mundo es más claro ver cuán vulneradas somos, cuánto nos faltan el respeto como mujeres y ciudadanas, cuando hay quienes ponen en duda una decisión y, sobre todo, los dichos de quien asume una violación.

Lucía LopezPeriodista

Por Biut

Con mi programa, Agenda de Género, tuvimos la oportunidad de cubrir la visita de Estado de la Presidenta, Michelle Bachelet, a Canadá, que tenía un marcado foco en el empoderamiento de las mujeres y niñas, partiendo porque en el contexto de la conmemoración de los 20 años del TLC, se firmaba un capítulo de género y comercio que moderniza el tratado comercial entre ambos países.

Esto, porque el Gobierno del autodeclarado feminista, Justin Trudeau, tiene como pilares el apoyo a aquellos sectores que han sido excluidos de los beneficios del mercado, las regulaciones, el libre comercio, etc. Entre ellos, las mujeres, la comunidad LGTBI y los pueblos originarios.

En otra instancia, hablaré en extenso de este importante avance en las relaciones comerciales con el país del norte. Ahora, quiero detenerme en las políticas de igualdad y de equidad de Trudeau, en especial su ya popular mirada hacia las mujeres, que no es exclusividad de un único ciudadano canadiense. Es también, un imaginario compartido de país.

Canadá cumple 30 años de salud reproductiva plena. Fue en 1988 cuando la Corte Suprema de ese país declaró inconstitucional la Ley que regía desde el 68, cuando se despenalizó la interrupción del embarazo ante la aprobación de un comité que debía verificar cada caso.

Estando a minutos de las declaraciones que ambos mandatarios darían, hablando de su agenda conjunta, la prensa nacional tuvo que acordar quien interpelaría al Primer Ministro y en un tema que lograra tener repercusión con las discusiones que hoy llevamos en Chile. Así acordamos consultarle sobre el conflicto con las comunidades indígenas y, especialmente, por el proyecto de despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales que tuve que detallarle, al ser quien tendría que exponer la cuestión. Esta consulta, tenía como base el opinar sobre lo que actualmente discutimos en nuestro parlamento, considerando la experiencia canadiense sobre el tema.

Y aquí, me voy a detener.

Canadá cumple 30 años de salud reproductiva plena. Fue en 1988 cuando la Corte Suprema de ese país declaró inconstitucional la Ley que regía desde el 68, cuando se despenalizó la interrupción del embarazo ante la aprobación de un comité que debía verificar cada caso. Entre otras razones, se argumentó que dicha Ley violaba el derecho constitucional a la libertad -Ojo!, Felipe Kast y la excusa de rechazar la despenalización del aborto a todo evento, por ser “liberal”- y a la seguridad de las personas. Canadá se convirtió así en el primer país que declaró el aborto como una prestación de salud, con acceso igualitario garantizado por una Ley Federal. Dictaminando, incluso, que el padre no tiene derecho a vetar legalmente la decisión de la madre (como dijo mi ex compañero de radio, el periodista Pato Muñoz, si hay discrepancia, ¿las vamos a obligar?).

Los resultados presentados a 25 años de esta modificación, concluían que las mujeres y profesionales de la medicina, enfrentan el aborto con mayor responsabilidad, bajando el % de abortos a 14/1000 mujeres con tendencia al descenso. La mayoría de los abortos eran de pocas semanas (97,6% menos de 12 semanas). Y que las muertes de mujeres por abortos clandestinos habían descendido al estar integrado en la Salud Pública, siendo más accesible y seguro, coexistiendo con clínicas privadas. Esta última se vincula con el origen del aborto terapéutico legal en Chile, incluido en el Código Sanitario del año 1931 y reforzado en la modificación de la década de los 60′, bajo el gobierno de Frei Montalba, cuando acorde a los avances mundiales en esta materia, se reducían los requisitos para optar a él.

Cuando creemos que, en muchos países de oriente, no se respetan a las mujeres, es bueno recordar que Chile es hoy uno de los, sólo, nueve Estados (Vaticano, Malta, Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Honduras, Haití y Surinam) que criminaliza -manda a la cárcel- por aborto en cualquier circunstancia, teniendo que deteriorarse la salud de las mujeres hasta a llegar al borde de la muerte para que pueda actuar un médico, según lo permite la legislación. El antecedente es que, para Jaime Guzmán Errázuriz, “La madre debe tener el hijo, aunque este salga anormal, aunque no lo haya deseado, aunque sea producto de una violación o, aunque de tenerlo, derive su muerte”. Declaración incluida en el acta de la Comisión Constituyente del año ´74 pero que en la práctica, llega a puerto el año ´89, cuando de la mano del Cardenal Jorge Medina y del Almirante, José Toribio Merino, se modifica el Código Sanitario.

Volvamos a Trudeau: ¿Qué opina del proyecto de despenalización del aborto en Chile en tres causales (… enumero), según experiencia canadiense? Y su opinión sobre el aborto.

Respuesta del Primer Ministro: Antes que todo hay que reconocer que siempre hay más trabajo por hacer con respecto a la equidad de género y el respeto hacia los otros (…). En Canadá, reconocemos que los derechos de las mujeres son Derechos Humanos y que, permitiéndoles el derecho a decidir, estamos reconociendo que las mujeres deben tener las mismas oportunidades que los hombres a decidir con quién o si quieren o cuándo formar una familia. Eso es esencial para avanzar.

Estando en el primer mundo es más claro ver cuán vulneradas somos, cuánto nos faltan el respeto como mujeres y ciudadanas, cuando hay quienes ponen en duda una decisión y, sobre todo, los dichos de quien asume una violación.

En Canadá, la confianza está puesta en nosotras, las mujeres. Ellas pueden decidir, tienen el derecho a hacerlo, sin ser cuestionadas.  Pero no sólo se garantiza la libertad de decidir de las mujeres, también el Estado cuida que lo hagan en condiciones de dignidad, de seguridad, lo que implica un acceso igualitario al derecho a decidir. Ellas, que son las que prioritariamente se harán cargo de un embarazo y un hijo, sabrán los por qué deciden continuar o no el proceso de gestación. La razón es privada, no se le cuestionan los por qué. En ningún caso, se le exigen condiciones, denuncias o revictimiza para demostrar que fue violada.

Estando en el primer mundo es más claro ver cuán vulneradas somos, cuánto nos faltan el respeto como mujeres y ciudadanas, cuando hay quienes ponen en duda una decisión y, sobre todo, los dichos de quien asume una violación. Lo anterior, a raíz de que, en Chile, hay más de 600 embarazos al año producto de este delito, muchos de ellos en niñas y adolescentes, el único rango población de nuestro país que siempre aporta altas tasas de natalidad. Sin embargo, hay quienes no quieren legislar esta causal, extrema para nosotros y el resto del mundo, por las dudas que les genera la declaración de una víctima y porque están convencidos que el producto de este abuso no está en el marco de las decisiones que tomamos las mujeres sobre nuestro proyecto de vida.

Regular la interrupción voluntaria de un embarazo en al menos, las #3causales, no es un tema de creencias. No importa lo que pienses tú o yo al respecto, es un tema de salud pública.

Como si ya no fuera difícil contarlo, habría que demostrarlo y denunciarlo, aunque en muchos casos, se trate de un pariente o incluso, de un marido y padre de sus hijos (realidad que no se menciona, pero existe). ¿Por qué? Porque dicen que hay quienes (sin estimar número), podrían mal usar esta posibilidad que otorgaría la Ley. Como si tuviéramos que prohibir manejar porque hay algunos que lo harían bajo la influencia del alcohol.

Regular la interrupción voluntaria de un embarazo en al menos, las #3causales, no es un tema de creencias. No importa lo que pienses tú o yo al respecto, es un tema de salud pública, y así lo definieron aquellas que más que pretender adoctrinar, educaban y legislaban, pensando en solucionar las problemáticas de la convivencia ciudadana. Y por sobre eso, es un tema de derechos humanos, consignado así por la ONU. Tal como dijo Trudeau, es un derecho humano de las mujeres, que no podemos estar consideradas como personas poco aptas moralmente, poco confiables, ciudadanas de segunda o tercera categoría porque los derechos de todos, inclusos los del cigoto o feto -persona no legal, como concluyeron en Canadá- están antes que los que afectan nuestra integridad.

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