*


[Opinión] Al ritmo de La Roja

Lo importante es que La Roja rompió el hielo y se probó ante las mejores que tienen fútbol para hacerles frente. Tal vez no para imponerse, pero de momento eso basta.

Grace LazcanoPeriodista deportiva

Por Grace Lazcano

Catorce mil espectadores y fracción, llegaron hasta el Avaya Stadium en San José, California. La fiesta comienzó tres horas antes del partido. Las familias y especialmente niñas y adolescentes comenzaron a repletar los foodtrucks que estaban dispuestos en un prado dentro del mismo recinto deportivo. Carpas para pintar caras, juegos y  pantalla gigante detrás del marcador que transmitía en vivo con una presentadora ubicada en cancha. A su costado la DJ prendía  aportaba con los mejores hits.  Eso era, una verdadera fiesta -hasta Elvis Crespo sonó en el estadio-. Misma dinámica en el partido anterior y en todos los otros. Las niñas se paseaban con carteles y camisetas de Alex Morgan mientras sus padres hacían picnic sentados en el pasto.  Detrás de ellos los aviones aterrizaban en el  aerpuerto que está justo cruzando la calle.

Observaba toda la escena con emoción y evidente envidia. Y no es que tengan menos valor los miles de hinchas que acompañaron a La Roja en la Copa América, sino que las condiciones eran completamente diferentes -entre otras cosas porque en nuestros estadios hay completos con sucedáneo de palta y el único pasto está en la cancha-. En fin, observaba esta escena con mucha emoción pensando en lo maravilloso que podría ser que los hinchas pudieran tener esa experiencia.

Esta vez estaban dispuestas a bailar. Y así fue. En esos primeros treinta minutos la Selección Chilena tuvo una impecable actuación: la defensa organizada y concentrada con una Camila Sáez sólida y Geraldine Leyton como lateral por izquierda cumpliendo a cabalidad en la marca y descuelgue.

Pero vamos al terreno de juego. Esta fiesta comenzó a las 16:00 hrs y las invitadas de honor era nuestra selección. Solo que esta vez no llegaban con los nervios del primer partido. Esta vez estaban dispuestas a bailar. Y así fue. En esos primeros treinta minutos la Selección Chilena tuvo una impecable actuación: la defensa organizada y concentrada con una Camila Sáez sólida y Geraldine Leyton como lateral por izquierda cumpliendo a cabalidad en la marca y descuelgue. La pelota corría rauda entre chilenas que se negaban a perder el balón y presionaban la salida de las locales. A las campeonas del mundo no les estaba gustando el ritmo y la árbitra les dio un respiro cobrando “penal” de la Cami Sáez a Mallory Pugh al minuto 33′. La estrella Alex Morgan -cuyo apellido se repetía en casi todas las camisetas del estadio-, agarró la pelota y se paró desafiante ante nuestra capitana Tiane Endler, quien no tuvo reparos en acercarse a ella y responderle con la misma actitud. Pateó al palo derecho y la capitana de La Roja atajó de manera fenomenal una pelota que no alcanzaría a contener y que terminaría en los pies de Pugh marcando el 1-0. Se encendieron las luces de la fiesta y Chile ya no disfrutaba en la pista y el partido se hizo cuesta arriba hasta el 4-0 con impresiciones y desconcentraciones producto de un evidente cansancio.

Sin embargo, me quedo con esos minutos de soltura, de confianza. Cómo cuando una amiga te toma de la mano y te arrastra a la pista de baile y tú vas feliz tarareando la canción. Eso fueron en esos 30 minutos que esperemos que sean 45′ y hasta 90′ en el futuro. Lo importante es que La Roja rompió el hielo y se probó ante las mejores que tienen fútbol para hacerles frente. Tal vez no para imponerse, pero de momento eso basta. Porque como diría Elvis Crespo, “sin prisa y con calma”, La Roja llegará en buen nivel a Francia.

ANUNCIOS

COMENTAR

Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento del Grupo Copesa.