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Bullying entre hermanos: ¿Cómo deberían actuar los padres?

Aunque está normalizado, este tipo de abuso tiene consecuencias más graves de lo que se cree. Por eso especialistas cuentan cuáles son las señales de alerta y cómo los padres deben enfrentar la situación.

Por Javiera Kessra

Bullying. Una palabra que en los últimos años lamentablemente ha tomado cada vez más fuerza, en la medida que han aumentando los casos de maltrato entre niños y adolescentes.

En este contexto, el profesor de psicología Mark Kiselica, de la Universidad de Cabrini, en Pensilvania, realizó un estudio que determinó que este tipo de abuso es uno de los más comunes en el occidente, incluso más que el doméstico o en la crianza.

Sin embargo, lo que más le llamó la atención es que los resultados de su investigación arrojaron que entre un tercio y la mitad de los niños menores de 18 años, están involucrados de, alguna manera, en el bullying entre hermanos  y que incluso éste sería hasta tres veces más frecuente que el acoso escolar.

Imagen: Gentileza Freepik,com

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Y aunque las peleas entre hermanos, es algo que todos consideran normal y esperable en la convivencia familiar, se debe estar atentos cuando estas situaciones sobrepasan los límites y los malos tratos entre uno y otro se mantienen en el tiempo.

Ante esto, la psicóloga infantojuvenil y forense, Alexandra Sierra, asegura en El País que “en la mayoría de las ocasiones, tras las peleas de hermanos no subyace un verdadero problema, simplemente son cosas normales que surgen dentro de una conducta infantil (…) No hay que alarmarse por las discusiones, ya que entran dentro de lo cotidiano y permiten al niño aprender habilidades de resolución de conflictos, puesto que le enseña a resolver sus problemas, lo que les va aportando una mayor independencia”.

Imagen: Gentileza Freepik,com

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Señales de alerta

Sin embargo, la experta señala que sí hay situaciones que deben alertar a los padres.

“Primero, cuando se producen insultos y violencia psicológica hacia un hermano. Un insulto puede hacer más daño que el abuso físico, ya que hará mella en su autoestima con consecuencias de por vida. También cuando se intenta anular al hermano en cualquier aspecto, cuando hay agresiones físicas o ganging; es decir, cuando más de un hermano está involucrado en el bullying hacia otro, cuando todos los hermanos confabulan hacia uno de ellos, haciéndole sentir solo”.

Según informa el mismo sitio español, otra investigación, a cargo del profesor Dieter Wolke y publicada en la revista Developmental Psychology, indica que este tipo de intimidación entre hermanos no tiene relación con las clases sociales, se da más en las familias con tres o más hijos, siendo el hermano o los hermanos mayores los que atacaban a los pequeños con más frecuencia y se debe a lo primitivos que somos los humanos.  

“Un hijo primogénito siempre va a tener sus recursos (emocionales y materiales) reducidos a la mitad con el nacimiento de un hermano, lo que va a ir creciendo a medida que estos aumenten. Esto hace que luchen por esos recursos limitados a través del dominio”, manifiesta el autor de la investigación.

Imagen: Gentileza Freepik,com

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Por su parte, Sierra comenta que este tipo de abusos es más grave en “la casa” que en otro contexto, porque en ese espacio, “un niño espera una relación de cariño y seguridad, y encontrarse un entorno hostil de violencia y maltrato puede generar sentimientos de impotencia y de inseguridad que hacen que no pueda encontrarse protegido en su propio hogar, algo que incrementa la posibilidad de padecer desarreglos emocionales en un futuro”.

La psicóloga experta en terapia infantil y adolescente Maribel Paz dice al sitio español que “la infancia es un periodo crucial en el desarrollo de la personalidad, una etapa en la que la familia es la que más influye en los niños, a través de la que se guían y van entendiendo el mundo. Además, la familia le devuelve a los niños la imagen de cómo son y así ellos van formando su autoestima. Si su mundo, su referencia, su base no está en armonía y no satisface sus necesidades físicas y emocionales, el niño estará en alto riesgo de toda clase de enfermedades mentales en el futuro”.

¿Cómo deben actuar los padres?

Con respecto al rol que deben tomar los padres frente a este tipo de situaciones, Paz indica que “tienen que intervenir, y siempre con autoridad. La disciplina es primordial porque, en contra de lo que se cree, con ella los niños se crían más seguros y protegidos. Los padres son los responsables de ejercerla para mantener un sistema democrático y ordenado en casa, dejando claro que hay una serie de límites y normas que se han de cumplir, basadas en los valores familiares y sociales” y estas siempre deben ser claras, ya que si no “puede producir alteraciones en la conducta de los miembros de la familia que perjudicarán siempre a los más débiles”.

Imagen: Gentileza Freepik,com

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Para Sierra, los padres deben saber el motivo por el que su hijo se comporta de esa manera, ya que “en ocasiones está reproduciendo lo que a él mismo le han hecho. Cabe la posibilidad de que él lo haya sufrido con anterioridad. Si no es este el motivo, es importante intentar poner al hermano abusador en el lugar de la víctima, su hermano, y trabajar las emociones que puede estar provocando en él”, asevera.

Además, agrega que hay que entregarle apoyo a la víctima, “trabajando su autoestima y sus sentimientos, sobre todo que florezcan, que cuente lo que siente. Pero cuando se trata de un verdadero caso de bullying fraterno, hay que trabajar con toda la familia, también los padres, por lo que lo mejor es pedir ayuda a un profesional”.

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