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¿Qué es la Economía Feminista?

'Cualquier aspiración de igualdad de género es incompatible con el sistema capitalista (...) De ahí deviene la necesidad de pensar otra economía', asegura Corina Rodríguez, experta en economía feminista.

Por Ignacia Romero

El pasado mayo, mujeres economistas de todo América Latina y el Caribe, se reunieron en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), para participar de un taller realizado por la Fundación Friedrich Ebert (FES), bajo el lema “Fes-minismos – ¡El futuro es feminista!”, en donde se debatió sobre “economía feminista”.

Pero, ¿qué significa este concepto?

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Economía Feminista

La economía feminista, es una corriente de pensamiento socioeconómico que se hizo popular desde los años 90′, que une  el análisis de las economías públicas con las desigualdades por género, y que de acuerdo a la fundación española Manu Robles-Arangiz Institutua, “parte del reconocimiento de que las personas somos seres interdependientes y necesitados de múltiples cuidados“.

Por otro lado, según consignan en una entrevista a Corina Rodríguez, experta en Economía Feminista, de El Desconcierto  la economía feminista, se encargaría de visibilizar el trabajo que no son incluidos en los indicadores económicos actuales, como las diferencias de sueldos entre hombres y mujeres, la iniquidad en las pensiones de las mujeres y el trabajo del cuidado a otras personas, que suelen realizar las mujeres y no es remunerado. 

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Un artículo del instituto español también señala que “esta corriente apuesta por visibilizar y valorizar el trabajo no remunerado como medio para reflexionar sobre el papel que el género juega en la economía, proponiendo ideas y herramientas con vocación de transformar la realidad“. Este pensamiento también cuestiona “algunos de los conceptos de la economía ortodoxa”, y trata de complementar diferentes enfoques con una perspectiva de género.

Estos enfoques han contribuido a desarrollar herramientas para reflexionar “sobre los límites de lo que es economía y de lo que es trabajo, y sobre el papel que el género juega en la economía“. Como ejemplo, los trabajos relacionados con los cuidado, “que permiten que el sistema funcione, acontece en el ámbito de lo privado y recae fundamentalmente sobre las mujeres. Un ámbito que, en términos generales, no se rige ni por la política ni por las leyes, sino por la moral, y que carece de reconocimiento social“.

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Por esto mismo es que la economía feminista busca, además, visibilizar lo invisibilizado, “porque la invisibilidad supone que estos trabajos no estén remunerados, no se midan, que no se estudien ni se tengan suficientemente en cuenta en el diseño de políticas públicas“.

Además, amplía “la visión socioeconómica del mundo integrando todos los trabajos necesarios para la subsistencia, el bienestar y la reproducción social, poniendo en el centro del análisis la vida de las personas”.

La visión de la economía feminista de Corina Rodríguez

En una entrevista del sitio de noticias mencionado anteriormente con Corina Rodríguez, experta en economía feminista e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la argentina explica una definición personal sobre lo que entiende por economía feminista.

“Busca la necesidad de pensar la economía desde otros parámetros. Pretende mostrar que la dinámica de la economía capitalista es inherentemente reproductora de desigualdades socioeconómicas con todas sus interseccionalidades. Reproduce desigualdad de género, de raza, de clase, generacional o territorial, y cualquier aspiración de igualdad de género es incompatible con el sistema capitalista, no se puede pensar en avanzar hacia un sistema más igualitario en el marco de estas relaciones económicas. De ahí deviene la necesidad de pensar otra economía”, asegura Rodríguez.

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Corina Rodríguez. Imagen: Recuperada desde ElDesconcierto.cl

Por estas desigualdades, como la división sexual del trabajo y del trabajo de cuidados y reproductivos, la investigadora declara que, “la economía se sigue apoyando en que una parte muy importante de la reproducción de la vida se resuelve con el trabajo intensivo y no remunerado de las mujeres y con el trabajo súper explotador y remunerado de las mujeres. El trabajo de las mujeres sostiene la dinámica capitalista, contribuye a la acumulación capitalista, a la generación de plusvalía y es incompatible, por eso mismo, con la sostenibilidad de la vida porque el trabajo de las mujeres no es infinito y la sobre-explotación tiene consecuencias en la calidad de vida de ellas”.

Al respecto de la agenda feminista actual y la percepción del Estado y del gobierno, Corina cree que “hay una mirada muy instrumental basada en la idea de que hay que favorecer los derechos de las mujeres y reducir la brecha de género porque es económicamente eficiente. Desde el activismo feminista tenemos que ser muy estratégicas para aprovecharlo, pero evitando que la agenda feminista sea cooptada por gobiernos e instituciones“, finaliza.

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