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exfoliante

La exfoliación que embellece nuestra piel

Por Pía Fouilloux

Este tipo de tratamiento cosmético ayuda a devolver el brillo natural de la piel además de hidratarla. Todo gracias a la eliminación de las células muertas que acumulamos día tras días.

Es verdad que el clima del lugar donde vivimos influye considerablemente en cómo luce nuestra piel. Las de Santiago, tenemos que soportar la contaminación; las del norte deben protegerse del sol y del mar y las del sur, deben cuidarse del frío. Y así, cada una ya sabe más o menos cómo cuidar su piel y cuáles son los puntos que debe atacar.

Sin embargo, hay un tratamiento de belleza que, independientemente del tipo de piel, todas las mujeres debemos cumplir: exfoliación semanal. Casi como un ritual o parte de la rutina de belleza, hay que exfoliar la piel. Y ojo que no sólo la cara, sino que es importante exfoliar todo el cuerpo con mayor énfasis en las zonas más secas como codos, rodillas, talones y manos.

¿Por qué debemos exfoliar la piel? El principal motivo es la eliminación de las células muertas que se acumulan día tras día y que causan la opacidad y falta de brillo en la piel. Ojo que no hay que confundir este brillo con el que deja la grasa y exceso de sebo. De hecho, la exfoliación también ayuda a eliminar estos molestos residuos.

Pese a que estamos en pleno invierno, debemos preocuparnos sobre todo por la piel que hemos mantenido tapada durante meses, es decir, espalda, torso y piernas. Tómate el tiempo de mirarte en un espejo y verás que, además de estar blancas por la falta de sol, tu piel no luce tan linda como en verano.

EFOLIANTES NATURALES

Si te decidiste a limpiar tu piel, puedes probar los exfoliantes que hay en el mercado y que son tan variables como las necesidades de cada una. Para las que prefieren los secretos caseros, te entregamos unos tips que te ayudarán a tener una piel más linda, suave y brillante. Pero ojo porque si eres de las personas que nunca se ha exfoliado la piel, debes empezar por hacerlo sólo una vez a la semana y luego ampliar el tiempo entre sesión y sesión.

Aceite y sal: Mezclar aceite con cucharadas de sal y aplicarlo en el cuerpo. Esta mezcla no es recomendable para personas con la piel delicada pues la sal puede dañarla.

Miel, limón y azúcar: Mezcla estos ingredientes según la cantidad que quieras aplicarte en el cuerpo. Masajea por un buen rato y enjuaga con una rica ducha.

Café más crema: combina unas cucharaditas de café con tu crema limpiadora que usas a diario. Así, se te formará una especie de gel y aplícalo por el cuerpo.

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