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Bálsamos labiales: ¿Por qué son tan adictivos?

Por Constanza Cortés /@lavecinacortes

Son nuestros mejores amigos durante las épocas de temperaturas extremas, sin embargo algunos ingredientes en su composición podrían convertir a los protectores labiales en tu nuevo vicio.

Los labios son una de las partes más sensuales y al mismo tiempo más sensibles que tienen las personas. Con la llegada de las  bajas temperaturas y el aumento de la humedad, sufren mucho y se resecan, por eso es común que siempre traigamos con nosotras algún tipo de protector o bálsamo labial en nuestras carteras.

Con ellos aliviamos las molestias de resequedad o heridas que provocan los cambios de temperatura. A primera vista son perfectos, pues humectan y dan una solución, pero de forma momentánea. ¿Te ha pasado que te vuelves un tanto adicta a ellos?

No todo lo que brilla es oro

Con los años, estos productos se han convertido en un “must” de nuestros cosmetiqueros, pues usualmente los usamos antes de aplicar labiales con color o brillos. Lo malo es que si los ocupamos muchas veces durante el día, nuestros labios comenzarán a partirse más rápido. Esto pasa porque la mayoría de los bálsamos de labio contienen fenol, mentol o ácido salicílico, sustancias que resecan de forma más rápida nuestra boca.

Cuando aplicamos estos ungüentos sentimos una sensación agradable, pero en realidad lo que pasa es que se están adelgazando las capas de piel muerta que, de alguna forma, protegen los labios, y por eso se hacen más vulnerables a los efectos del calor y del frío. Si estás buscando uno menos invasivo prefiere los que tengan vaselina.

 

¿Ya eres adicta?

Si eres capaz de volver a tu casa porque te diste cuenta que no llevas tu protector labial, o lo primero que haces al llegar a la oficina es humectar tus labios con él, puede que tengas una fijación psicológica con este cosmético. Pero tranquila, esto es normal porque ¿cómo no vas a quedar rendida a los ricos olores y colores que las industrias se han encargado de incorporar en sus fórmulas?

Como es probable que te sientas identificada al menos con una parte de esta descripción, te recomendamos que cuando sientas muchas ganas de aplicarte algún bálsamo de labio, los pienses dos veces. Una forma no tan placentera de suplir este producto y que a la larga puede acabar con la resequedad de tus labios es tomar agua. ¿Por qué no lo intentas y nos cuentas?

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