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[Opinión] Varinia Signorelli: “postnatal de dos años es mi ideal”

Falta espacio para ser madre, necesitamos visibilizar la maternidad y que nos exijan menos como mujeres. Por esto, creo justo y necesario un postnatal de dos años.

Varinia SignorelliPsicóloga Infanto/Juvenil & Femenina

Por Biut

Nuestro país ha vivido cambios hace poco tiempo atrás, en lo que respecta a legislación. Hace algunos años teníamos un posnatal de 84 días y hoy podemos extenderlo hasta los 5 meses y medio. Sin embargo hay opiniones variadas al respecto y voces que piden extenderlo aún más.

Posnatal de un año: madre chilena recolecta firmas para hacerlo realidad – Biut.cl

Paula Contreras se convirtió en madre de una linda niña hace solo cinco meses. Ya queda poco para que finalice su posnatal y deberá volver a trabajar como técnico en enfermería a una empresa que presta servicios médicos a domicilio, donde debe cumplir turnos de 12 horas y dejar a su hija con un familiar.

Qué es el postnatal

Lo primero es entender el  postnatal, como el periodo que requiere la madre y su hijo, para pasar el tiempo juntos, sin más preocupaciones que permitir el fiato, el conocerse y el acople que beneficiará la supervivencia del cachorro humano.

El cachorro humano es el único mamífero que nace para morir si otro no viene a sostenerlo, requiere de la relación con la madre (la abuela o primera figura de apego) para metabolizar el cambio de ambiente, alimentarse, lograr intercambio que estimule el desarrollo cerebral implicado en todos los hitos del desarrollo.

Algunas vamos a querer salir corriendo por la intensidad y los conflictos emocionales que provoca, y evoca, tener a nuestro hijo en brazos. Otras sobreviviremos con altos y bajos emocionales y otras nos entregaremos por completo sin mayor complicación.

Las necesidades de la madre son similares: sostén emocional, necesidad de preocuparnos de sus necesidades, preparar el contexto para que ella pueda estar cuidada emocional y físicamente para propiciar a la guagua lo que necesita, pero también para conocer su nuevo cuerpo, percibir el mundo desde el puerperio emocional y esconderse en su guarida hasta que sienta que poco a poco vuelve a ser la misma. Esto tiene que ver con lo hormonal, lo emocional y las vivencias extremas que tienen que ver con encontrarse con esa otredad hijo. Cada una lo vivirá distinto, pero las necesidades son más o menos las mismas.

Imagen: Pixabay.com

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Algunas vamos a querer salir corriendo por la intensidad y los conflictos emocionales que provoca, y evoca, tener a nuestro hijo en brazos. Otras sobreviviremos con altos y bajos emocionales y otras nos entregaremos por completo sin mayor complicación. No hay una forma perfecta, todo puede ser y todo es.

Postnatal de un año: Justo y necesario

Desde mi punto de vista, el cachorro humano sería el más beneficiado con un postnatal de un año, porque estaría más tiempo cerca del cuerpo de la madre, lo cual le enseñaría que el mundo es un lugar amable y agradable. Siempre y cuando la madre sea capaz de conectarse con sus necesidades y responder a ellas, sino ni modo.

Y esto no es extraño para las madres: cada vez que dejamos a nuestras guaguas para irnos a trabajar nos quedamos angustiadas, nos duele, sufrimos. Bueno, lo mismo les pasa a ellos, pero sin poder entender lo que pasa, sin poder nombrarlo, sin saber exactamente que volverás por ellos.

Debemos entender que los niños, al separarse tempranamente de los brazos de sus madres, sienten angustia, les da rabia, les da pena, tienen miedo y sienten que tienen que defenderse solos, por lo cual tendrán otra relación con el mundo que los niños que hemos podido estar más tiempo con nuestras madres.

Y esto no es extraño para las madres: cada vez que dejamos a nuestras guaguas para irnos a trabajar nos quedamos angustiadas, nos duele, sufrimos. Bueno, lo mismo les pasa a ellos, pero sin poder entender lo que pasa, sin poder nombrarlo, sin saber exactamente que volverás por ellos.

Imagen: Pixabay.com

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A nosotras también nos pasó cuando fuimos niñas. Y aunque ninguna murió por eso, nuestra vida habría sido un poco diferente si nos hubieran dejado más grandes. Sólo por la capacidad que se tiene, cuando se es más grande, de organizar las vivencias y de expresarnos.

¿Por qué sí, por qué no?

Sin embargo, adosado a los beneficios emocionales para la guagua, vienen las necesidades de la madre a entrecruzarse. Y que no son propias de ella como mamífera. Porque mientras la guagua es mamífera en un cien por ciento, nosotras no, porque hemos estado 30 años o más en el sistema desmamíferizante. Entonces tenemos necesidades distintas a las de estar solo con la guagua, como por ejemplo: “ir a trabajar porque tengo que llevar dinero a la casa para sobrevivir”, “verme linda de nuevo porque en nuestra sociedad los kilos demás son sinónimo de defecto”, etc.

A lo anterior se suma que el sistema me obliga. El jefe me llama para saber cuándo me reincorporo y mis amigas me instan a que no “me deje estar”. Entonces la guagua, que es desde nuestra guata la preocupación primaria, comienza a ser un problema, una limitante y quiero huir. El trabajo es un gran pretexto, porque además es un pretexto validado.

Si te digo que volví a trabajar porque no soporto más llantos, cólicos, pañales y estar en la casa, que me conecta con mi propia infancia y me duele, porque a mi nunca me escucharon de pequeña y por eso no sé cómo cuidar niños… me mirarán con rareza. En cambio, si digo que tengo que volver a trabajar porque no me alcanza la plata, me encontrarán sensata.

Necesitamos trabajar con nuestros niños cerca, necesitamos que nos exijan menos como mujeres, necesitamos visibilizar la maternidad y dejar de jugar a encajar en los estereotipos. Por eso es justo y necesario la libertad para el cuerpo de las mujeres y un postnatal de dos años.

Es una ecuación que hacemos automática, casi nadie piensa en la opción uno, aunque la mayoría lo sentimos alguna vez, más o menos parecido.

Personalmente he vivido ambas experiencias: la de separarme tardíamente de una guagua y la de dejar a otra a los 84 días en un jardín. Y la verdad es que es igual de angustiante. Aunque creo, y al desnudo digo, que fue más angustiante hacerme cargo 100% por dos años.

Imagen: Pixabay.com

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Cuando se separan de nosotras tan chicas, pasan dos meses y ya no sufren la separaión, entonces creémos que todo está bien. En cambio, a los dos años te llaman, reclaman, te manifiestan no querer separarse y se te remece el alma. Entonces creemos que el más grande “se mal acostumbró” “es mamón” , cuando solamente te dijo lo mismo que te diría la de cinco meses cuando no podía.

Lo cierto es que falta espacio para ser madre, necesitamos trabajar con nuestros niños cerca, necesitamos que nos exijan menos como mujeres, necesitamos visibilizar la maternidad y dejar de jugar a encajar en los estereotipos. Por eso, es justo y necesario la libertad para el cuerpo de las mujeres y un postnatal de dos años. Ese es mi ideal.

Y ustedes ¿qué opinan?

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