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[Opinión] Tradiciones de Navidad

Las tradiciones son bellas, sin embargo es importante que escribamos la propia, a nuestro estilo, a nuestra manera. Y así transmitirla a los niños.

VARINIA SIGNORELLIPSICÓLOGA INFANTO/JUVENIL & FEMENINA

Por Varinia Signorelli

Estamos frente a fechas de cierre, de cierre de año y de periodos específicos: escolares, laborales, entre otros. Un ciclo termina y eso siempre nos presiona de una u otra manera a terminar lo mejor posible y hacer todo bien.

El estrés de fin de año no nos deja pensar con soltura, es más, para cumplir con todo a cabalidad nos obliga a actuar piloto automático. Muchas de las cosas que hacemos las hacemos porque es tradición, porque siempre se ha hecho así, porque es parte de la cultura, porque todos lo hacen de esa manera, porque es parte de mi identidad familiar. Muy pocas veces nos detenemos a hacer algo distinto o más pensado, porque de verdad no hay tiempo. Lo hacemos lo mejor que podemos.

Los niños necesitan jugar con nosotras, necesitan juguetes sí, pero los que motiven aprendizaje significativo o que impliquen actos de compartir y relacionarse con otro.

La época de navidad une a las familias, nos hace pensar en lo importante de las personas que queremos. Sin embargo, muchas veces se convierte en pesadilla cuando debemos cumplir con los regalos que son expectativas de las personas que son más importante para nosotros, en especial de los niños. Muchas de las expectativas no son propias, ni necesidades reales, se generan por el entorno y porque a nosotras mismas nos han demostrado el cariño con regalos, eso se transmite de manera invisible.

Los niños necesitan jugar con nosotras, necesitan juguetes sí, pero los que motiven aprendizaje significativo o que impliquen actos de compartir y relacionarse con otro. Los niños quieren que los acompañemos, que los miremos, que les demos tiempo y mal entienden el tener muchos regalos como si equivalieran a muchas miradas, pero al abrir el paquete la satisfacción ya se acaba. Y nos quejamos que dejan los juguetes botados, que siempre quieren otra cosa, que se entretienen más con la caja, porque en el fondo lo que buscan es otra cosa. Es a nosotras.

Lo anterior no es ninguna revelación, lo sabíamos porque una vez fuimos niñas y queríamos exactamente lo mismo, pero se nos olvida. Este punto nos saca el peso de comprar lo que pidieron solo porque sí y nos libera de buscar lo mejor para ellos en otros lugares, a nuestra manera.

Las tradiciones son bellas porque tienen que ver con identidad cultural y con escribir la historia familiar, sin embargo es importante que escribamos la propia, a nuestro estilo, a nuestra manera.

Las tradiciones son bellas porque tienen que ver con identidad cultural y con escribir la historia familiar, sin embargo es importante que escribamos la propia, a nuestro estilo, a nuestra manera. Y así transmitirla a los niños. Acercarnos a quienes tienen tradiciones parecidas, formar nuestro núcleo junto a nuestro grupo de pertenencia. La navidad tiene mucho de crear lazos y de creer.

Sin ir más lejos, hace poco tiempo atrás recibí un mensaje de una lectora que me comentaba que desde chica creyó que era una muy mala niña, porque el viejito pascuero nunca le trajo un regalo. Me contó que al saber que no existía sintió un alivio muy grande, porque se dio cuenta que no recibía lo que pedía porque sus padres no tenían plata y no por qué ella había hecho algo mal. La ausencia de regalos por parte de esta figura mágica la había marcado en torno a lo insuficiente de su propia persona desde pequeña, y la había hecho sentir culpable.

Me pregunto entonces si es necesario, si en un contexto en el que es imposible sostener, insistir con algo que no nos resuena y no nos acerca a quiénes verdaderamente somos. Está claro, no imaginamos una navidad sin Santa Claus, no imaginamos que a los niños les dejemos de inventar la existencia de un viejito pascuero, porque siempre lo hemos hecho así. Pero este caso extremo puede invitarnos a reflexionar en torno a quiénes somos verdaderamente y qué queremos transmitir.

Dar siempre es un lindo gesto, venga de quien venga y más si viene con amor de familia.

Feliz Navidad a todas

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