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Cuatro errores que hacen que comas más de la cuenta

Existen algunos hábitos negativos que muchas veces nos impiden bajar o mantenernos en un peso saludable. ¿Cuáles son? Acá te contamos.

Por Francisca Quezada

Para nadie es un misterio que la fórmula para llevar una vida y alimentación saludable es practicar ejercicio al menos tres veces a la semana y tener una dieta equilibrada, acorde a nuestro gasto de energía y que sea nutritiva a la vez.

Pero ¿por qué aunque sigamos al pie de la letra todas estas indicaciones, no logramos conseguir nuestros objetivos? Paulina Hernández, nutricionista y Jefa del Programa “Vivir Bien” de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos, explica que es probable que en estos casos, estemos cometiendo ciertos errores que  hacen que comamos más de lo que debiésemos.

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Hábitos que te hacen comer más de lo que necesitas

La nutricionista de Sodexo enumera a continuación los errores que impiden que alcances tu objetivos para alcanzar una vida saludable:

Comer pocas grasas “buenas”

Las grasas son fundamentales para el buen funcionamiento de nuestro organismo, ayudan a la función cerebral, a la producción de hormonas, al transporte de vitaminas a través del torrente sanguíneo, y además tienen propiedades antiinflamatorias. Éstas se encuentran presentes, por ejemplo, en frutos secos, algunos pescados, aceite de oliva, y semillas como la linaza y la Chía.  “Es importante no eliminar estas grasas de nuestra dieta, ya que además de ayudar a la saciedad, sirven para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Hay que seleccionar las grasas adecuadas y cuidar la cantidad”, destaca Paulina Hernández.

Comer muy rápido

Según un estudio de la Universidad de Hiroshima, en Japón, quienes comen rápido, ingieren más calorías y nutrientes de los que necesitan, ya que se sienten satisfechos mucho tiempo después de que el cuerpo recibió la comida que necesitaba. Luego de analizar los hábitos de consumo de tres grupos de más de mil personas durante cinco años, se determinó que el 11,6% de quienes comían más rápido desarrollaban síndrome metabólico.

En definitiva, quienes comen rápido no le dan tiempo al cerebro de saber que ya alcanzaron la satisfacción y por eso terminan comiendo más de lo que necesita el cuerpo.

“El cerebro se demora más o menos 20 a 30 minutos en recibir la señal que indica que la persona comió. Además, es importante evitar las distracciones al momento de comer”, señala la profesional de Sodexo.

Cenar muy tarde

No es recomendable que la última comida del día sea justo antes de acostarse, ya que no permitimos que nuestro cuerpo entre adecuadamente a su fase de descanso, provocando que entre en estado de alerta. Esto estimula la producción de hormonas del estrés, como la adrenalina, y también puede alterar la presión cardíaca. “Es importante que la última comida sea liviana y dos horas antes de acostarnos para que nuestro cuerpo alcance a procesarla correctamente. Además es clave dormir bien para mantener un peso adecuado”, enfatiza la nutricionista.

Poco ejercicio

Según un estudio publicado en American Journal of Clinical Nutrition sobre adultos con sobrepeso y obesidad que iniciaron un programa físico, el ejercicio tendía a aumentarles el apetito antes de una comida comparado con los días de vida sedentaria. Sin embargo, las personas se sentían más satisfechas con el desayuno que antes. El estudio desconoce por qué el ejercicio tiene dos efectos sobre el apetito, pero la actividad física, que genera hambre, también potenciaría la sensibilidad del sistema de saciedad. “Al hacer ejercicios liberamos endorfinas que ayudan a nuestro bienestar y a disminuir la ansiedad que muchas veces es la que nos hace comer de más”, concluye Paulina.

 

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