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empatía

Cómo practicar la empatía sin que los problemas ajenos nos afecten tanto

Aunque la empatía está definida como un virtud, el exceso de ésta nos puede traer problemas. Expertos advierten a continuación cuáles son las señales de alerta y cómo poder ayudar sin descuidarnos a nosotros mismos.

Por Javiera Kessra

“Ponerse en el lugar del otro”, es lo que podríamos decir que define a un ser humano empático, pero ¿qué es realmente la empatía?

María Dolores Sobrino, psicóloga y responsable del Área de Intervenciones de la Asociación Aragonesa Pro Salud Mental (ASAPME), explica que la definición anterior que conocemos por empatía, no sería muy certera.

“Nadie puede ponerse en el lugar del otro, porque ya está ocupado“. Por esto, la especialista define esto como “la capacidad de comprender lo que le sucede a otra persona para, desde nuestra posición, estar junto a ella, acompañándola y apoyándola”.

Sin embargo la especialista advierte que “sentir al cien por ciento lo mismo que los demás es imposible, aunque nos podamos aproximar mucho”. Y asegura que exponerse constantemente a estas situaciones puede provocar el Síndrome de Desgaste por Empatía (SDE), que se refiere al “agotamiento emocional que determinados profesionales sufren por trabajar con clientes traumatizados”.

El término fue definido así por el psicólogo Charles Figley, después de analizar el comportamiento de voluntario neoyorkinos luego del atentado del 11 de septiembre.

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Imagen gentileza: Pixabay

Según Figley, los síntomas del Síndrome de Desgaste por Empatía  SDE serían:

– La re-experimentación constante.

– El embotamiento afectivo.

– La hiperactivación, el estado sostenido de nervios.

El especialista explica que éstos comienzan a sentirse de a poco y si no son tratados, podemos terminar colapsando.

¿Sus problemas son mis problemas?

La empatía es considerada por todos como una cualidad positiva, que incluso a muchas personas les toca aplicarla diariamente en su trabajo, como es el caso de los psicólgos, psiquiatras, abogados y periodistas, por nombrar solo algunos. Pero hay que saber manejarla, para que no atente contra nuestra salud mental y pueda ser calificada como una verdadera virtud.

La psicóloga explica que en el ejercicio de su profesión “es normal llevarte los problemas a casa, pero aprendes a racionalizar. De lo contrario, sería imposible desarrollar esta especialidad”.  Y explica, desde su experiencia, que “este desgaste es más frecuente en personas un tanto dependientes, un tanto obsesivas, que cuentan con un rasgo de la personalidad no lo suficientemente fuerte”.

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Imagen gentileza: Pixabay

¿Cómo ayudar al otro y a ti mismo?

Ayudar al otro si ambos comparten el mismo dolor, es imposible y suele pasar que las situaciones negativas nos hagan bloquear las emociones. Pero según los especialistas, esto sería un error.

“Es fundamental atender todas las emociones, puesto que constituyen las alarmas que nos conducen a las herramientas con las que afrontar las situaciones y solucionarlas”, sostiene la psicóloga María Dolores Sobrino.

Entonces ¿cuál sería la solución al Síndrome por Desgaste de Empatía? La psicóloga dice que la clave está en pasar las emociones negativas por el filtro de la racionalidad. “Entender que la desgracia humana forma parte de la vida y adoptar los estímulos negativos será el primer paso para convertirse en un ser empático realmente sano y predispuesto a colaborar”, completa Sobrino. Y añade, “en un dúo en el que uno está aquejado de un dolor y el otro quiere contribuir a su sanación, deberá ser este segundo quien, con la cabeza fría, establezca el criterio para levantar al dolorido”, finaliza.

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