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Antioxidante del vino tinto mejora índices de salud en personas obesas

Por Biut y Agencias

Desde hace años que se sabe que un compuesto químico que se encuentra en alta concentración en la cáscara de las uvas negras -y por lo tanto en el vino tinto- es un rico antioxidante capaz de reducir la hipertensión, prevenir la pérdida de la densidad mineral de los huesos, aliviar la resistencia a la insulina y proteger contra los efectos nocivos de una dieta alta en grasas. Sin embargo, todos los experimentos se habían logrado en laboratorio y en animales.

Ahora, un equipo de científicos de la U. de Maastricht, en los Países Bajos, realizó el primer estudio en humanos y comprobó que este antioxidante logró disminuir la cantidad de azúcar en la sangre, la grasa presente en el hígado y la presión arterial en un grupo de 11 hombres obesos, de 50 años en promedio y que que pesaban unos 100 kilos. Incluso los músculos, que son los encargados de quemar la grasa, mejoraron su función.

Conocido como resveratrol, este antioxidante, también presente en frutas como la mora, la palta y las nueces, fue suministrado a los voluntarios a través de una pastilla.

Los expertos siguieron durante un mes a estos 11 hombres obesos, ninguno de los cuales tenía antecedentes de diabetes u otro trastorno endocrino.

A un grupo de ellos se le administró una dosis diaria de 150 miligramos de resveratrol y a otro placebo. Los dos grupos siguieron realizando sus actividades habituales y sin hacer dieta. A ambos se les midió el gasto energético en diferentes momentos del mes y también se les efectuaron muestras sanguíneas.

Patrick Schrauwen, especialista que dirigió el estudio, dijo que en aquellos que tomaron el antioxidante hubo un montón de pequeños efectos que mejoraron su salud metabólica, tanto como lo hubiera hecho una dieta baja en calorías.

Los expertos explican que, en términos generales, el antioxidante logró mejorar el balance químico a través del cual gastamos las energías que consumimos, lo que permitió disminuir la grasa del hígado, los niveles de azúcar en la sangre y la presión arterial.

Para ello, este compuesto actúa a nivel de la mitocondria, una estructura encargada de la energía necesaria para el funcionamiento de las células. En el estudio se demostró que el resveratrol también aumentó los niveles de las proteínas encargadas de la respiración celular, con lo que mejoró el trabajo sobre los niveles de lípidos intracelulares y hepáticos. Así, el tejido adiposo de los participantes y los ácidos grasos en la sangre también disminuyeron.

El próximo estudio, dijo Schrauwen, se realizará en personas que ya sufren diabetes, para saber si el resveratrol es capaz de mejorar sus problemas metabólicos. Los hallazgos, fueron publicados en la edición de noviembre de la revista Cell Metabolism.

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