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Aumentan ataques cerebrales en personas entre 15 y 45 años

Por Biut y Agencias

Si usted comenzó a fumar a los 18 años y pasados los 30 acumula un buen tiempo de sobrepeso a cuestas, hipertensión y sedentarismo, tiene que saber que antes de los 40 puede perfectamente ser víctima de un accidente vascular encefálico o un ataque cerebrovascular. Es que bastan 10 años de exposición continua a estos factores de riesgo para que se pueda generar un ataque cerebral, explica la neuróloga de la Clínica Las Condes Gisela Kuester.

No es todo: si tiene sólo uno de los factores anteriores, pero, además, consume drogas recreacionales, como cocaína o éxtasis, se automedica fármacos para la jaqueca o anticonceptivos, también es candidato.

Son precisamente estos factores los que están explicando por qué un problema que hace 15 años estaba radicado sólo en adultos mayores, hoy está afectando a menores de 45 años. Un estudio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. reveló un aumento en la prevalencia de las hospitalizaciones por accidentes cerebrovasculares en adolescentes y adultos jóvenes. De acuerdo con las cifras, entre 1995 y 2008 aumentaron hasta en 37% las hospitalizaciones por esta causa en personas entre 15 y 44 años. Los expertos dicen que la explicación está en las tendencias ascendentes de los factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad y el consumo de tabaco, que obligan a contar con iniciativas de salud pública que reduzcan su prevalencia.

También en Chile

Un accidente cerebrovascular se puede producir por un coágulo que interrumpe el flujo sanguíneo en el cerebro (isquémico) o bien porque se rompen algunos vasos (hemorrágico), dificultando la irrigación normal. En los jóvenes, los primeros son más frecuentes.

En Chile no hay estudios sobre el fenómeno, pero expertos reconocen su existencia desde su experiencia clínica. Sin embargo, en 2004 un estudio que midió la incidencia de ataques cerebrovasculares en Iquique, publicado en la revista The Lancet, mostró que ésta era de 170 por cada 100 mil habitantes, similar a los resultados de otros estudios internacionales, y que del total de casos analizados, 6% había ocurrido en pacientes menores de 45 años. Además, y según datos de Clínica Alemana, desde 1997 a la fecha, de los 1.566 pacientes con ataques cerebrales que han atendido, el 8% tenía menos de 45 años.

El jefe de la Unidad de Ataque Cerebrovascular de Clínica Alemana (Utac), Pablo Lavados, quien lideró el estudio en Iquique, dice que aunque los más afectados siguen siendo los adultos mayores, las mujeres jóvenes deben preocuparse si fuman y usan anticonceptivos automedicados, mientras que los hombres deben hacer lo mismo con la hipertensión y el consumo de alcohol.

“Hoy estos ataques se adelantan al menos 20 ó 30 años. Los problemas del colesterol alto, por ejemplo, hace 30 años se veían en mayores de 50 años”, dice a La Tercera Claudio Sacks, vicepresidente de la Sociedad Iberoamericana de Enfermedad Cerebrovascular, quien añade que, además, hay un crecimiento de los pacientes jóvenes en consultas de neurólogos y de factores de riesgo clave como el aumento del consumo de agentes estimulantes, hormonas tiroides, preparados para bajar de peso y drogas recreacionales. “He visto jóvenes que se ponen a estudiar y llegan a la consulta pidiendo medicamentos estimulantes que los ayuden. Personas que toman antijaquecosos y vasoconstrictores sin control. Todos ellos tienen más riesgo de un ataque cerebral”, dice Sacks.

Factores que aumentan el fenómeno


Diabetes: interviene en la oxidación de grasas y acelera fenómenos metabólicos que terminan apurando la formación de placas de grasa que pueden terminar bloqueando las arterias.

Tabaco: perjudica en el mismo sentido de la diabetes. Además, interfiere en la inflamación de venas y arterias.

Hipertensión: es lo que más daña el cerebro y lo expone a un accidente. Ser hipertenso es multiplicar por cuatro la posibilidad de un ataque.

Jaquecas: en algunas personas la jaqueca se presenta con espasmos o contracción de las arterias. Si estas son prolongadas pueden provocar una falta de irrigación cerebral. Los medicamentos para controlarla, si se toman en forma indiscriminada, pueden producir un espasmo aun mayor.

Drogas: la cocaína, heroína y el éxtasis son las que mayor riesgo tienen de provocar ataques cardíacos y cerebrales. Actúan sobre los vasos sanguíneos generando espasmos intensos. También pueden causar arritmias.

Anticonceptivos: los estrógenos son hormonas que aumentan la posibilidad de que la sangre forme coágulos que en algún momento puedan obstruir el flujo hacia el cerebro, por lo mismo, éstos deben ser indicados por un médico que antes evalúe la condición cardiovascular de la paciente.

Secuelas


Las consecuencias de un ataque cerebral dependen de la zona del cerebro que se vea afectada. Si el infarto se produce en una “zona muda” del cerebro, no se traducirá en ninguna secuela. Otros resultados incluyen que el paciente quede con incapacidad de hablar, de entender lo que otros dicen, un lado del cuerpo o ambos paralizados, postración si la zona afectada es el tronco cerebral. Cuando se trata de múltiples ataques cerebrales, la principal secuela es un cuadro similar a la demencia, con trastornos de la memoria, dificultades de atención y un deterioro desde el punto de vista cognitivo. El más grave es la muerte, explica Kuester.

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