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Christian Lacroix rinde homenaje a la mujer oriental en París

Por Biut y Agencias

El homenaje llega en forma de exposición a París, en el Museo del Quai Branly, donde se presenta una exhibición que consiste en numerosos trajes orientales típicos, que datan desde 1880 hasta la actualidad, propiedad de campesinas de la zona de Palestina, Siria, Libio, Jordania y Egipto.

La imagen de la mujer de Oriente Medio vestida de negro por razones de tradición o religión ni se acerca a lo que verás en la exposición que el diseñador Christian Lacroix invita a descubrir en Paris, donde el vibrante colorido de los trajes tradicionales de esa región son las estrellas.

La muestra estará abierta hasta el 15 de mayo, donde se pueden ver 150 deslumbrantes trajes y ornamentos tradicionales del norte de Siria a la península del Sinai, seleccionados por el modista y la responsable de las colecciones del Cercano Oriente de ese museo, Hana Chidiac.

“Queremos mostrar que el color existe. Pero desgraciadamente, esos colores, bordados y tradiciones ancestrales están en vías de desaparecer, a causa de la mundialización y del aumento del fundamentalismo religioso”, advirtió Lacroix.

Lacroix recordó que algunas de sus colecciones de alta costura se inspiraron en los colores, motivos y bordados tradicionales de esta región del llamado “creciente fértil”, que comprende territorios de Siria, Palestina, Líbano, Egipto y Jordania.

“Eran un homenaje a las mujeres del Oriente Medio, como lo es esta exhibición”, dijo. Las piezas exhibidas en la exhibición “El Oriente de las mujeres visto por Christian Lacroix” pertenecieron a campesinas y beduinas de la región, y datan en su mayoría de fines del siglo XIX a nuestros días.

Hana Chidiac comenta que “la religión y el prèt-à-porter provocaron una uniformidad en la moda”, recalcando que la exhibición en el Quai Branly “revela el placer de esas mujeres en vestirse, en embellecerse”.

“Las campesinas utilizaban algodón, lino, tenían con añil, bordaban con hilos de seda. Cada aldea se distinguía de la otra por sus bordados, sus colores”, subrayo Chidiac. Lacroix, que señaló que las artesanas con las que alguna vez trabajó han casi desaparecido de las aldeas del Cercano Oriente. “El negro puede ser un color sublime, pero no cuando es impuesto en las mujeres para uniformizarlas, borrarlas”, declaró. “Cuando el negro no es una elección deliberada, es una señal de oscurantismo”, denunció.

CHRISTIAN LACROIX
El modista, que dejó de desfilar en la semana de la alta costura de París en 2009, luego de que se declarara en suspensión de pagos, resaltó que cada una de las piezas escogidas para esta exhibición “es una obra de arte”.

“Es el lujo en la sencillez. Algunas de ellas tomaban meses en hacerse, enteramente a mano. Ni siquiera en la Alta Costura hay tantas piezas únicas”, dijo Lacroix, que continúa creando vestuarios para ópera y teatro, muebles y colabora en la remodelación de hoteles.

El diseñador optó por organizar la exhibición como un desfile de alta costura, que termina con el blanco resaltando que “los últimos trajes son todos blancos, como un desfile de alta costura, que concluye siempre con el traje de novia”.

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