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Cine: Estrenos de esta semana

Por Biut y Agencias

DETRAS DE LAS PAREDES
Crítica por René Martín

El irlandés Jim Sheridan comenzó su carrera con el pie derecho al dirigir, en 1989, Mi pie izquierdo. Con el tiempo, Sheridan ha demostrado que es un artesano eficaz y que el drama humano es su terreno. Cuando se aleja a otros géneros, las metidas de pata que se puede despachar son de tamaño XXL. Así lo confirma Detrás de las paredes, un horror de thriller.

Daniel Craig es Will Aterton, un buen padre de familia y devoto esposo, quien  renuncia a su trabajo parapasar más tiempo con su familia. Compra una casa en los suburbios, que parece  un refugio ideal para mantener feliz a su esposa, Rachel Weisz, y a sus dos pequeñas hijas. Como cualquier thriller dicta, no tarda mucho en romperse la paz. ¿Qué se oculta al interior de la casa? ¿Quiénes fueron sus anteriores habitantes?  Y, lo más importante, ¿a cuántas películas se parece este filme? El resplandor, Sexto sentido,  La isla siniestra, son sólo algunas de las cintas de las que Detrás de las paredes toma elementos para crear un compendio de lugares comunes que no convencen, asustan ni mantienen el interés. Aunque tengas un buen grupo de actores, sin una buena historia, hasta la casa más sólida se viene abajo, partiendo por las paredes, claro.

FICHA TECNICA
Dirección: Jim Sheridan.
Con: Daniel Craig, Rachel Weisz, Naomi Watts.
Duración: 92 minutos.
Género: Thriller.
Clasificación: Mayores de 14 años.
Origen: Estados Unidos,2011.

MI NOMBRE ES JOHN LENNON
Crítica por Daniel Villalobos

John es un adolescente normal, que vive en un barrio obrero de Liverpool bajo la tutela de sus tíos. Odia el colegio, fuma en las esquinas, sueña con muchachas y tararea las canciones de la radio. Forma una banda con un par de amigos y, lento pero seguro, lo que era una manera de atraer chicas le empieza a parecer una forma de entender el mundo.
Basada en la memoria de una hermanastra de Lennon, esta película está en la misma liga de Backbeat (1994): su idea es contar los orígenes del universo Beatle antes que el grupo cambiara para siempre el mundo del pop.

Interpretado por Aaron Johnson (el flaco nerd de Kick-Ass), John Lennon se asoma acá como un tipo normal y sensato, aunque ansioso de estímulos que su entorno era incapaz de generar. En ese sentido, la película tiene un discurso, un mapa y un programa. Eso la hace redonda y correcta, pero también le quita vuelo como cine más allá del simple retrato sicológico. Es una cinta interesante -imprescindible para fanáticos del personaje-, pero lo que aporta por el lado de la desmitificación lo pierde a la hora del impacto emocional.

FICHA TECNICA
Dirección: Sam Taylor-Wood.
Con: Aaron Johnson, Kristin Scott-Thomas.
Duración: 98 minutos.
Género: Drama.
Clasificación: Mayores de 14 años.

LA PIVELLINA
Crítica por Pablo Marín

Mucha tinta se ha derramado para constatar el asombro o consignar la decepción generada por las interpretaciones infantiles, de Jackie Coogan y Shirley Temple a Victoire Thivisol (Ponette) y Haley Joel Osment (Sexto sentido). Y lo menos que se ha dicho es que más fácil  hacer actuar a un perro. ¿Pero qué queda cuando un personaje esencial de una película no llega ni a los tres años? ¿Puede alguien decir que está actuando?

Uno de los méritos de La pivellina es que la pregunta queda sobrando: poco importa si la chiquita que figura enorme en el afiche de esta cinta ítalo-austríaca (Asia Crippa) hace lo que le sale o lo que le dicen, como si esto último fuera posible. El punto parece estar tanto en el ojo aguzado con que se la mira, como en una política narrativa que inserta sus destellos de inocencia en un drama contundente y nunca del todo clausurado.

Nominada por Austria a la pasada entrega del Oscar, esta cinta deriva de un anterior trabajo conjunto de los documentalistas Tizza Covi y Rainer Frimmel (Babooska), donde entraban en la vida de una troupe de artistas circenses. Pero esta vez la gente de circo hace de sí misma. Y no desentona en absoluto. Como tampoco la fluidez de un relato que algún erudito emparentará con el estilo de los hermanos Dardenne, pero que ofrece salidas allí para donde los belgas no hay vuelta.

La película parte sin créditos ni preámbulos, a ras de suelo, mostrando a Patty (Patrizia Gerardi), señora madura de pelo rojísimo que deambula por calles y plazas poco glamorosas de Roma, buscando a su mascota. En eso anda cuando encuentra sentada en un columpio a la pequeña Asia, sin nadie que la acompañe. La toma en brazos, busca por todos lados a los padres o responsables de la chica de ojos verdes y crespos cabellos rubios. Pero nada. Así que se la lleva al trailer donde vive y allí descubre en una nota que la pivellina (“pequeñita”) fue dejada en el lugar por su propia madre, quien dice que volverá por ella en algún momento.

Y así, entre concisos e informativos trozos de vida, se va tejiendo una dramaturgia de la espera y del suspenso, también del apego y del día a día. La propia Patty busca pistas acerca de los padres de la chica, pero a la pasada fantasea con la posibilidad de acogerla permanentemente. Y en esto inciden otros personajes que hacen también las veces de familia. Sea en una conversación o esquivando los cuchillos como demanda un acto circense, la coprotagonista se muestra genuina y, por esta vía, creíble.

La pivellina formó parte en 2009 de la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, sección autodefinida “libre” e “independiente” que apuesta por los valores jóvenes y por un cine más desafiante. Se diría que esta cinta sensible y valiosa cumple con ese y otros requisitos, haciéndosenos sorpresiva y novedosa sin forzar la nota. Generando un método para dirigir la espontaneidad. Atacando los sentimientos sin tomarlos por asalto.

FICHA TECNICA
Dirección: De Tizza Covi y Rainer Frimmel.
Con: Asia Crippa, Patrizia Gerardi, Tairo Caroli.
Duración: 100 minutos.
Género: Drama.
Clasificación: Todo espectador.
Origen: Italia-Austria, 2009.


LA MEDIDA DE LA VENGANZA
Crítica por Gonzalo Maza

Esta película es atípica: parece un policial de Guy Ritchie (Snatch, cerdos y diamantes) con tipos rudos ingleses que traman dar un gran golpe criminal y se hablan con insultos, pero acá no hay malabarismo de cámara, sino que un tema de fondo bastante más interesante: la fragilidad masculina y las formas de ocultarla. Buena parte del metraje reúne a cinco hombres en una habitación oscura que conversan en torno a un hombre amordazado en una silla, a quien pretenden matar por haber destruido el matrimonio de uno de los matones. En las conversaciones, monólogos más bien, intentan deducir si Colin, el cornudo, se decidirá por matar al causante de la infidelidad o sólo asustarlo. Los mejores momentos están asociados a los mejores personajes, que no casualmente son interpretados por actorazos británicos (Tom Wilkinson, John Hurt e Ian McShane). El duelo actoral es el que da espesor a diálogos a veces muy logrados (como cuando John Hurt recuerda Sansón y Dalila de Cecil B. DeMille). Curiosamente, no aparece ninguna pistola ni se da ningún disparo, lo que no deja de ser un logro para esta clase de película. Aunque irregular, bien interesante.

FICHA TECNICA
Dirección: Malcolm Venville.
Con: Ray Winstone,  John Hurt, Tom Wilkinson.
Duración: 95 minutos.
Género: Drama.
Clasificación: Mayores de 14 años.
Origen: Inglaterra, 2009.

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