Descubrimientos de la sicología sobre la conducta humana: Claves del 2010

Por Biut y Agencias

1. Las dudas fortalecen las creencias. Contrariamente a lo que se piensa, las personas que más defienden una idea o una creencia son aquellas que tienen dudas acerca de ella. Así lo concluye una investigación de especialistas de la Escuela de Negocios Kellogg, que buscaba comprobar un antiguo experimento realizado en la década de los 50 por el sicólogo León Festinger. Este se infiltró en una secta que creía que en una fecha determinada se acabaría el mundo y sólo ellos serían salvados por platillos voladores. Cuando nada pasó, en lugar de desechar su creencia, las personas comenzaron a divulgarla con mayor fuerza que antes. En esta ocasión, los especialistas analizaron diversos cultos y comprobaron la misma situación. Como una manera de contrarrestar las dudas de las que son objeto, las personas buscan hacer proselitismo en otras, a fin de reforzar sus propias creencias. El estudio probó también que quienes manifiestan mayor fe en sus ideas, tienden a hacer menos propaganda y proselitismo.
2. La glucosa afecta el juicio. Las tareas que requieren autocontrol, como la atención, supresión de pensamientos y la regulación de las emociones, hacen que la glucosa caiga por debajo de los niveles considerados óptimos para el organismo. Así lo señala un estudio de las universidades Texas A&M y Florida State, el cual concluye que esta misma baja en el azúcar impide un buen desempeño en nuevas tareas que requieran usar dichas habilidades, afectando el juicio de las personas. Según explica el estudio, el autocontrol no solo es una habilidad única de nuestra especie, sino que fue una de las últimas capacidades de “orden superior” que desarrolló el hombre en su evolución. Es por ello que requiere un mayor gasto energético para operar. La buena noticia es que una bebida con glucosa puede ser suficiente para restaurar los niveles y recuperar el autocontrol. El estudio advierte que no es necesario consumir azúcar, ya que carbohidratos y proteínas realizan esta función con mejores resultados.
3. El contacto físico es clave para triunfar. Así lo comprobó un estudio que analizó el comportamiento de los jugadores de la NBA: aquellos equipos cuyos jugadores mostraban mayor contacto físico entre ellos eran los que estaban en el tope de la tabla. La investigación fue realizada por científicos de la U. de California, Berkeley, quienes midieron tanto la frecuencia de interacción física como el juego combinado y la efectividad en los disparos. La explicación radica en que el contacto físico reduce el estrés. Los estudios han demostrado que un golpe amistoso en la espalda, por ejemplo, desencadena la liberación de oxitocina, la hormona que se relaciona con los lazos sociales y la confianza. Junto con ello, el contacto reduce la liberación de cortisol, la hormona del estrés. Esto explica por qué previos estudios han alcanzado conclusiones similares: las parejas que se tocan más reportan mayor satisfacción en la relación, cuando un estudiante recibe una palmada en la espalda de sus profesores existe el doble de probabilidad que se ofrezca como voluntario y cuando un doctor hace lo mismo con su paciente, este percibe que la consulta ha durado el doble.
4. Las mujeres bellas afectan la racionalidad masculina. Los jugadores de ajedrez usan estrategias más riesgosas durante el juego si su oponente es una mujer bella, aun cuando estas estrategias sean tan osadas que les impidan triunfar. El estudio, realizado por sicólogos de la U. de Estocolmo, quería comprobar si efectivamente el juicio masculino se ve afectado ante la presencia de mujeres bellas. Para ello analizaron un total de 626 maestros, debido a que, en general, se les considera más racionales y mesurados que el común de las personas. Otro estudio, realizado en Australia con jóvenes que practican skate de manera profesional, descubrió que estos también realizan piruetas más arriesgadas cuando son observados por mujeres bellas. Su desempeño, además, era más malo que cuando nadie los observaba. En ambos casos se explica que los hombres son gobernados por una necesidad biológica e inconsciente de impresionar a las mujeres atractivas, una conducta que se cree es gatillada por la testosterona, la hormona masculina que también se relaciona con la agresividad.
5. Hombres y mujeres valoran diferente a quien termina una relación. La forma en que terminó la última relación de una persona influye en el atractivo que se ejerce en el siguiente candidato. Un estudio de las universidades de Michigan y Pennsylvania descubrió que el atractivo se ve modificado para hombres y mujeres, según si la persona que están conociendo tomó o no la decisión de terminar con su última pareja. Para los hombres, por ejemplo, el conocer que la mujer fue quien decidió poner fin a su última relación disminuye el interés en formar una unión en el largo plazo. Las mujeres, en cambio, valoran positivamente a un hombre solo cuando saben que ha sido él quien puso término a su última relación, pero pierden interés cuando saben que el hombre que están conociendo fue abandonado. La explicación radica en que ambos sexos presentan una tendencia a proyectar lo que esperan de una relación sentimental, en términos de si vale la pena o no invertir tiempo y recursos en ella. El hecho de que las mujeres valoren a los hombres que han puesto fin a una relación radica en su capacidad de liderazgo y toma de decisiones. Ellos, por el contrario, temen invertir recursos en alguien que potencialmente pueda desecharlos a su antojo.
6. La tipografía influye en la retención de ideas. Mientras más difícil de leer es un tipo de letra, mayor es la retención de ideas en el lector, concluye un estudio de la U. de Princeton, que buscaba probar si la lectura en tipografías complicadas dificultaba el aprendizaje. Los expertos explican que esta dificultad obliga al cerebro a concentrarse más en la tarea, lo que, a su vez, redunda en procesar la información a un nivel cerebral más profundo. Los autores realizaron un experimento con personas de entre 18 y 40 años, probando que aquellas que leían en fuentes de más difícil lectura tenían una comprensión de 86,5% de los textos, en tanto que aquellas que leían en formatos más simples sólo retenían el 72,8%. Estos hallazgos desafían los modelos de educación imperantes, en los cuales se buscan metodologías que faciliten la lectura: son eficientes en el momento, pero la retención en el largo plazo es menor, concluyen.
7. Divagamos la mayor parte del tiempo. Los seres humanos pasamos el 47% del día soñando despiertos, vale decir, casi la mitad del tiempo que permanecemos despiertos. Es la conclusión de sicólogos de la U. de Harvard, que analizaron más de 5 mil personas en 83 países. La tendencia a divagar nos distrae de lo que estamos haciendo, al punto que durante cualquier actividad que realizamos pasamos al menos el 30% del tiempo con la mente en otra parte, con la excepción del sexo, que parece ser la única actividad que realmente concentra a las personas. Todavía más, el estudio descubrió que la gente no se siente más feliz divagando, aun cuando muchas veces lo hagan para distraerse de tareas que les desagradan.
8. Tratar de impresionar afecta nuestra percepción. El intentar impresionar a alguien afecta nuestra percepción de esa persona, dice un estudio de la Universidad de Michigan. Cientos de personas debían interactuar con otras, mostrándose introvertidas, extrovertidas, inteligentes o felices, entre otros rasgos. Cuanto más se enfocaban en mostrar que poseían dichos rasgos, peor evaluaban el desempeño de esa persona en el rasgo en cuestión. Por ejemplo, si se enfocaban en mostrarse alegres, no veían tan alegres a sus interlocutores, mientras que las otras características les parecían bien. Esto ocurre porque cuando nos centramos en destacar un rasgo particular, inconscientemente incrementamos el nivel de exigencia para los demás. Esto implica que si al conocer a alguien no nos parece tan inteligente o divertido como nostros somos, la causa puede ser una errada primera impresión, gatillada por nuestro propio esfuerzo de impresionar.
9. Los pobres son más sociables. Tras analizar si las personas de diferentes estratos socioeconómicos varían en su capacidad para percibir las emociones de otros, científicos de la U. de California, San Francisco, concluyeron que las personas pobres exiben una capacidad significativamente mayor de interpretar emociones de manera correcta. Al ser esta capacidad uno de los componentes clave de la empatía, la habilidad para empatizar de quienes viven en entornos socioeconómicos más bajos es, en líneas generales, mayor. Los investigadores atribuyen este resultado a las dificultades económicas que estas personas deben enfrentar: el socializar aparece como una estrategia de supervivencia necesaria. Los ricos, por su parte, carecen de este rasgo debido a que en el mundo en que se desenvuelven no resulta tan preponderante.
10. El poder biológico de la convicción. El tono en el cual expresamos nuestras ideas incrementa nuestra capacidad de convicción también a nivel hormonal. Un estudio de la Escuela de Negocios de la U. de Columbia descubrió que el hablar con confianza y decisión, usando una voz fuerte y gestos que pongan énfasis a nuestras ideas, genera cambios en la testosterona y el cortisol. En las personas decididas, la testosterona se eleva y el cortisol cae, lo que disminuye la sensación de temor y eleva la capacidad para tomar reisgos. El efecto contrario se apreció en quienes exponen sus ideas de manera más tímida. Lo interesante es que no son las hormonas lo que generan mayor convicción según el estudio, sino que es la conducta la que tiene el potencial de incrementar dichos niveles.

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