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En duda los beneficios de la polipíldora universal

Por BBC Mundo

Se le ha presentado como una solución a las enfermedades cardiovasculares, las principales asesinas en muchos países del mundo: recetar a todos los mayores de 55 años una píldora que combina varios medicamentos para prevenir infartos y derrames cerebrales.

El fármaco -o polipíldora- contiene aspirina, una estatina para reducir el colesterol y tres agentes para reducir la hipertensión.

Los estudios preliminares en India, donde se está probando la estrategia universal, sugieren que el medicamento de bajo costo podría reducir las enfermedades del corazón -incluidos eventos como infartos y derrames- en hasta 80%.

Durante más de una década los expertos han estado discutiendo los planes para ofrecer este fármaco a todos los mayores de 55 años -en particular aquéllos en los países de menores ingresos- como prevención primaria.

Los beneficios de la polipíldora, sin embargo, fueron puestos en duda durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología que se se celebra en París.

Dinero perdido

Según el profesor Allen Taylor, de la Universidad de Georgetown en Washingon, Estados Unidos, esta estrategia global sería una pérdida de dinero y podría perjudicar a muchos.

Según el experto, sería mucho más efectivo someter únicamente a los pacientes en alto riesgo de enfermedad coronaria a un escáner de tomografía computarizada (TC) -que puede costar unos US$90- para analizar el estado de sus arterias.

Tal como expresó el experto durante la conferencia, aunque es cierto que la prevalencia de enfermedades cardiovasculares continúa incrementándose en todo el mundo, este aumento no es universal.

Al final, una píldora, no importa lo bien constituida que esté, sólo será efectiva si la toma la persona correcta.

Según el investigador, los estudios muestran que los escáneres de TC para analizar el estrechamiento de las arterias -causado por la acumulación de depósitos de calcio- puede ser extremadamente útil para evaluar el riesgo de un evento cardiovascular, como infarto y derrame.

Quienes no muestran esta acumulación, dice el profesor Taylor, tienen sólo una probabilidad de 0,1% de sufrir uno de estos eventos.

Según el experto, la estrategia universal “es una pérdida de dinero. No es que estas píldoras no sean efectivas, pero nos arriesgamos a recetar excesivamente a la gente”.

“Hay una alternativa para el tratamiento universal, que es un mejor análisis de riesgo para que podamos tratar a la gente correcta en el momento correcto” dijo.

El profesor Taylor hizo estas declaraciones durante una discusión sobre el futuro de la polipíldora en el Congreso.

Allí también estuvo presente el profesor Salim Yusuf, de la Universidad de McMaster, en Canadá, uno de los principales defensores de la estrategia global del medicamento.

El profesor Yusuf -quien está dirigiendo el ensayo del fármaco en India- dijo a la conferencia que la polipíldora era esencial para combatir “la mayor epidemia que la sociedad ha enfrentado en la historia”.

El experto está de acuerdo en que el enfoque quizás no deberá usarse universalmente, pero es necesario, dijo, que el fármaco sea utilizado “por los pacientes con enfermedad vascular establecida o aquéllos sin enfermedad vascular pero en alto riesgo de eventos cardiovasculares”.

Estilo de vida

“Basados en la evidencia actual, creo que debemos usar la polipíldora en personas con muy alto riesgo, como prevención secundaria” expresó el investigador.

“¿Por qué no usarla? De cualquier forma estas personas estarían recibiendo píldoras separadas, así que sería mejor ofrecerlas combinadas en un solo fármaco”.

“Esto mejoraría su adherencia al tratamiento y reduciría sustancialmente el costo”, agregó.

Hasta ahora, sin embargo, la principal crítica a la estrategia universal de la polipíldora ha sido que los problemas como el colesterol y la hipertensión deben ser combatidos con cambios en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio, y no consumiendo un medicamento.

En este respecto, dijo el profesor Yusuf, es claro que los enfoques centrados en un estilo de vida más sano de los individuos han fracasado.

Y agregó que “en lugar de decir ‘estilo de vida primero y fármacos después’, ¿por qué no decimos que ‘el fármaco es la base'”.

El profesor Allen Taylor no está convencido. Según expresó, el costo de recetar un fármaco a quienes no van a sufrir un infarto o derrame -tanto en términos financieros como de efectos secundarios- tiene que ser tomado en cuenta.

“Al final, una píldora, no importa lo bien constituida que esté, sólo será efectiva si la toma la persona correcta”.

Y agregó que “sin duda estaremos haciendo mucho bien a mucha gente, pero también haremos mucho mal a mucha gente”.

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