Estudio prueba que las personas desarrollan adicción a la comida

Por Biut y Agencias

Uno de los trastornos alimenticios más conocidos es la bulimia, en el cual las personas comen grandes cantidades de alimentos, pero luego tratan de revertir la ingesta induciéndose el vómito o tomando laxantes. Sin embargo, existe otro tipo de trastorno, en el cual las personas sólo comen sin control, el cual sufre entre un 25% y un 50% de las personas con sobrepeso que consultan por alteraciones en su conducta alimenticia. Aunque no está tipificado como tal, el fenómeno ya es conocido como adicción a los alimentos.

Un nuevo estudio de la Universidad de Yale constató que las personas que padecen esta conducta experimentan una mayor activación en ciertas zonas del cerebro, similar a la que se produce con el consumo de drogas. En la investigación, publicada en la revista Archives of General Psychiatry, participaron 48 mujeres jóvenes, con distinto peso, a quienes se les dio a comer un batido de leche con sabor a chocolate, al mismo tiempo que se les tomó imágenes de sus cerebros con resonancia magnética funcional.

Los investigadores encontraron que ante la expectativa de ingerir este alimento, las participantes con tendencia a comer sin control exhibieron una mayor activación de la corteza cingulada anterior, la corteza medial orbitofrontal y la amígdala. La dos primeras áreas participan en la regulación de la motivación, mientras la amígdala es encargada de formar recuerdos de los estímulos. Ashley Gerhardt, autora del estudio, explica a La Tercera que su activación está asociada a la liberación de dopamina, la cual genera una sensación placentera.

La cifra. 25% a 50% de las personas con sobrepeso que consultan por trastornos alimenticios comen en forma compulsiva.

Asimismo, durante el consumo del batido, estas participantes mostraron una mayor activación de la corteza prefrontal dorsolateral, encargada de controlar las conductas inhibitorias, y del núcleo caudado. “Observamos un patrón de desinhibición, lo cual sugiere que, como un trago en un alcohólico, un sorbo de milkshake en un adicto a la comida puede resultar en una pérdida de control”, dice Gerhardt. Esa pérdida de control sería la que conduce a estas personas a comer sin poder parar.

Marcela Altayó, siquiatra de la unidad de trastornos de alimentación de la Red de Salud UC, explica que en las personas que comen de forma compulsiva la sensación de placer que se produce antes de ingerir un alimento es asociada mentalmente con un reflejo positivo, aun cuando la conducta sea dañina. Esto lleva a las personas a repetir la conducta y convierte en algo habitual el comer sin control.

 

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