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Lunares: ¿Cuándo consultar al dermatólogo?

Por Biut y Agencias

Cuidarse del sol es primordial por estos días. Comenzar con una visita al dermatólogo es una buena idea, ya que este profesional puede revisar nuestros lunares y despejar dudas sobre la naturaleza de los mismos.

Igualmente es saludable hacerles un seguimiento en casa mantenido en el tiempo, tal como explica el dermatólogo de Vidaintegra, Dr. Francisco Bobadilla, quien aborda las claves para detectar los lunares peligrosos.

Si bien para algunas, los lunares son una gran herramienta de seducción, no todos son inofensivos. Algunos pueden corresponder a melanomas, el más agresivo de los cánceres de piel y Francisco Bobadilla resalta la importancia de disfrutar el verano y proteger la piel de los dañinos rayos solares.

Muchas han seducido con un solo lunar. Marilyn Monroe lo hizo con un coqueto lunar en su mejilla izquierda. Otro tanto hizo Cindy Crawford en los 90 y hoy Scarlett Johansson, entre otras famosas, lucen orgullosas estas marcas que les regaló la naturaleza.

La cantidad de lunares que tenemos está determinada por la genética y la exposición al sol. En promedio, una persona suele tener entre 40 y 60 lunares, cifra que modificarse y aumentar significativamente si durante la vida se ha expuesto mucho la piel a la radiación solar. Pero, ¿cómo se forman los lunares? El especialista señala que la piel tiene células llamadas melanocitos que se encargan de producir melanina, un pigmento que da color a la piel, ojos y pelo, cuya principal función es la de bloquear los rayos ultravioleta, evitando que dañen el ADN de las células de las zonas expuestas a la luz solar. Señales internas o la radiación ultravioleta del sol hace que se agrupen en “nidos”, generando la aparición de pequeñas marcas conocidas como lunares.

Detección temprana

“Es normal tener lunares, pero si surgen algunas características debemos poner especial atención”, manifiesta el Dr. Bobadilla. Es vital fijarse en los cambios que tengan a través del tiempo. Son señales de alarma. Si crecen, cambian de color o se hacen irregulares en sus bordes, hay consultar a un especialista a la brevedad.

Hay otros signos que deben ponernos en alerta: “todos conocemos más o menos el patrón de lunares que tenemos, por lo que si aparece uno muy diferente al resto es preferible consultar “por el patito feo”.

Hablemos de cáncer

Con los altos índices de radiación ultravioleta (UV), el riesgo de sufrir cáncer a la piel ha aumentado considerablemente. Según datos del Ministerio de Salud, en regiones como Antofagasta, una zona desértica con gran exposición solar, el cáncer a la piel alcanza el 50% de entre todos los cánceres registrados en la región.

“Existen lunares que estéticamente no son bonitos, pero no son malignos, y hay que analizar con detención si es conveniente extirparlos, por la cicatriz que deja su extracción”, señala el Dr. Bobadilla.

Como el sol nos acompaña todos los días, incluso aquellos en que está nublado, debemos cuidarnos a fin de prevenir el cáncer a la piel. El especialista de explica que “no tener actividades al aire libre no es la idea, porque es necesaria una pequeña dosis de radiación UV. Sólo hay que evitar exponerse al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas, cuando los rayos UV son más nocivos. Además es importante usar ropa adecuada y sombreros, como también un filtro solar de factor 30 o más”, especialmente las personas de piel y ojos claros.

Atención con los niños

Es importante comenzar la prevención en los primeros años de vida, ya que los efectos causados por las radiaciones ultravioletas son acumulativos a lo largo de toda la existencia. Se ha calculado que en los primeros 20 años una persona recibe aproximadamente el 80% de la radiación de toda su vida.

Por ello el cuidado del sol debe iniciarse desde el nacimiento. Hasta los seis meses de vida hay que evitar exponer a los niños al sol usando quitasol, sombrero, etc. ya que hasta esta edad no se utilizan bloqueadores solares.

En los niños más grandes hay que insistir en los horarios para hacer actividades al aire libre, ropa adecuada, sombrero y protector solar. “Tal como todos los otros hábitos, la conducta responsable frente al sol se adquiere desde la infancia”, concluye el dermatólogo.

Control del ABCD

Con este autoexamen, cualquier persona puede detectar alguna irregularidad corporal.

  • A, de asimetría, ya que los lunares deben ser simétricos.
  • B, de borde, ya que los bordes irregulares no son normales.
  • C, de color, ya que un lunar con más de un color debe llamar la atención.
  • D, de diámetro, ya que si mide más de 5 milímetros es mejor consultar.
  • E, de evolución, es decir, si presenta cambios de tamaño y forma en el tiempo”.

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