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La dieta yoyó. ¿Por qué ocurre y qué se puede hacer al respecto?

Por Susan Bowerman

Uno de mis pacientes de larga data ha perdido 68 kilos. Ahora, antes de que empiecen a pensar: “¡eso es mucho peso!” o “me pregunto cómo hizo eso”, permítanme decirles que ella no lo perdió todo a la vez. De hecho, ha perdido los mismos 13,6 kilos cinco veces. Mi paciente es una clásica representante de la “dieta yo-yo”, puesto que su peso sube y baja, pero rara vez permanece fijo por mucho tiempo. Es largamente sabido que las personas que se someten a regímenes muy estrictos tienen más probabilidades de sufrir el efecto yo-yo, ya que es más difícil seguirlos por largos períodos. Basta con un desliz, un descuido en la dieta, para que los malos hábitos regresen, el peso vuelva a subir y el ciclo comience de nuevo.

No hay nada malo en ser ambicioso y ansioso por conseguir controlar el peso. Tener el deseo y el impulso para alcanzar la meta es la mitad de la batalla para conseguirlo. Sin embargo, hay que reconocer que tratar de hacer demasiado, demasiado rápido, puede ser nuestra perdición. Seamos realistas acerca de cuánto podemos cambiar a la vez y aceptemos lo que esos cambios signifiquen en términos de pérdida de peso.

Hacer un seguimiento de nuestro progreso es una estrategia comprobada para mantenerse en el camino de la dieta. También es de gran ayuda buscar fuentes de apoyo, como los compañeros de ejercicio, que  son una excelente ayuda. Algunas personas valoran mucho el apoyo que reciben a través de comunidades en línea. Por último, no debemos olvidar ser flexibles y aprender de nuestros errores. Si intentamos un régimen de ejercicios o de alimentación que no nos gusta mucho, debemos intentar otra cosa. Es importante recordar que la meta no es perder la máxima cantidad de peso en el menor tiempo posible. El objetivo es establecer patrones de ejercicio y alimentación saludables, los que nos ayudarán a conseguir nuestro peso ideal y mantenerlo así…

Es evidente que una buena parte de la solución del dilema del yo-yo tiene que ver con el cambio de nuestro comportamiento. Debemos comer porciones más pequeñas y de manera más frecuente. Debemos asegurarnos de incluir proteínas que generen saciedad en cada comida y merienda. Debemos planificar el futuro, hacernos un seguimiento y solicitar ayuda. Una carrera rápida hacia la línea de meta – seguida de un rápido retroceso – no va a llevarnos a ninguna parte. Cuando se trata de una pérdida de peso exitosa, lo lento y constante gana la carrera definitivamente.

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