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Nosotros… y tus hijos, ¿cómo enfrentarlo?

Por Camila Essus

Natalia tiene 24 años y hace dos tuvo a Agustín. Como muchas madres solteras, desde entonces está separada del padre de su hijo. A pesar del apoyo de su círculo más cercano, al poco tiempo de ser mamá decidió formar una nueva relación, lo cual implicó aceptación, compañía, y un nuevo integrante en su rutina y la de su familia.

A pesar de las dificultades que se le pueden presentar a la mujer al rehacer su vida, Natalia afirma que la situación ha sido bastante más fácil de lo que pensó: “Eran más los límites que me ponía yo misma que los que me ponía la gente, el hecho de pensar que no iba a conocer nunca a nadie”.

“Era algo que venía conmigo, era parte de mí y nunca me interesó ocultarlo. Yo dije que tenía un hijo desde el principio”.

Más allá del cómo presentar a un hijo, el tema de fondo radica en las características que tendrá la futura relación. Por eso, desde un comienzo Natalia le explicó a su hijo cómo sería: “Uno piensa que los niños no se dan cuenta, pero si les explicas bien todo, algo entienden. Hoy día Agustín tiene muy claro quién es su papá y que mi pololo es alguien que le tiene mucho cariño”.

¿Amigo, padre o simplemente un extraño?

Qué actitud adoptar al conocer a los hijos de una nueva pareja y cómo comportarse son las mayores interrogantes a la hora de familiarizarse con los nuevos integrantes, especialmente si estos son pequeños. Según Claudia Cartes, académica de la Escuela de Psicología de Universidad Andrés Bello y psicóloga especialista en psicoterapia familiar y terapia de pareja, hay aciertos y errores que generalmente cometen las parejas, que pueden llevar al fracaso de una relación “Por ningún motivo tomar la actitud de un padre, porque los niños ya lo tienen. Si la nueva pareja intenta asumir la función o rol de padre, puede recibir más rechazo”.

Los hijos siempre tendrán cierta lealtad hacia los padres biológicos, de modo que si una persona llega a tratar de suplantar, poner límites y castigar, tenderá a generar rencor o rechazo más que cercanía. “Por el contrario, jugar el papel de amigo tampoco dará resultado”, explicá la experta.

Dado que la relación debe construirse con el tiempo, lo ideal es acercarse de forma cuidadosa, estar dispuesto a conocer y querer a los niños, asumiendo la posición de pareja. Es ideal que la nueva pareja comparta reglas comunes,  en acciones diarias y quien las haga respetar sea el padre o madre.

Según estadísticas del Registro Civil, en el año 2010 los hijos nacidos fuera del matrimonio llegaron a los 180.000, superando ampliamente a los nacidos dentro de él. Esto, debido al incremento de las separaciones y baja en matrimonios.

El factor del “ex”

El fantasma de la ex pareja muchas veces puede complicar la interacción pareja-hijos. Tal como lo menciona Claudia Cartes, si el término de la relación anterior fue de tipo destructivo, los celos, el duelo y la rabia pueden manifestarse y afectar la convivencia. En este caso, los hijos pueden quedar atrapados en sentimientos de lealtad hacia la madre o padre en contra de la nueva pareja.

El mejor escenario para ambas partes, es concluir la relación de buena forma, y con el tiempo aceptar que es posible que una nueva pareja llegue a compartir con su hijo. Así le pasó a Natalia, quien al comenzar su nueva relación vivió una serie de problemas con el padre de su hijo:  “Yo creo que  pensó que iba a perder a Agustín, pero con el tiempo se ha dado cuenta que Agustín hace la diferencia”.

: EL FACTOR AÑOS. Sí, los años se pueden asociar a más madurez para enfrentar una relación. Las exigencias a las que se enfrentan los padres cuando están con niños chicos, adolescentes y adultos son muy distintas.

Los niños y la nueva relación

HABLARLO. El primer paso del acercamiento entre los hijos y él (la) nueva integrante de la relación debe producirse entre padre e hijos. Una conversación previa en la cuál se aclaren las dudas, inseguridades y temores del menor frente a una tercera persona, probablemente harán más llevadera la futura relación. Este momento previo evitará que la aparición repentina de una pareja ocasione confusiones y rabia.

LA CLAVE: PROYECTARSE. Según la psicóloga infanto-juvenil de la Universidad Andrés Bello, Macarena Norambuena, presentar la pareja a los niños es recomendable siempre y cuando exista proyección, porque los niños también suelen involucrarse. “No sólo hay que pensar en uno mismo y en la relación de pareja, estableceremos lazos con niños y ellos tambiién se entregan y sufren con las rupturas”.

VÍNCULOS AFECTIVOS. Estos benefician tanto la relación sentimental, como la que establecen los menores con la nueva pareja, ya que pueden sentirse queridos y aceptados. Pero, ¿qué hacer en caso de que un hijo no acepte la relación? Hablar con los hijos de forma clara pero siempre cariñosa, ayudará a tranquilizar la situación. El niño tiene que sentir permanentemente que la pareja no viene a suplantar el lugar de nadie, menos el cariño que los padres le puedan tener a él. Por lo tanto, en todo momento hay que recordarle que no será desplazado.

POSIBLES REACCIONES. Dependerá en gran medida en cómo sea la relación entre la madre y padre biológicos. Muchas veces los niños se sienten culpables al conocer por ejemplo a la polola del papá, no por que sea genuino en ellos, sino por que ven y escuchan los comentarios de su madre hacia esa nueva persona. Por ello deben ser transparentes al conversar el tema, así liberarán a los pequeños se sentirse “traidores” o de estar entremedio de dos bandos.

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