Ejercicios durante el embarazo mejoran salud cardíaca de los hijos

Por Biut y Agencias

Muchas mujeres reducen o prácticamente eliminan la actividad física cuando están embazadas, por temor a que se produzcan problemas durante la gestación. La ciencia, sin embargo, ha demostrado que es un gran error: en 2010, un estudio de la U. de Auckland demostró que los hijos de madres que hicieron ejercicio aeróbico hasta las 36 semanas de gestación tenían menos posibilidades de tener obesidad en el futuro. Y ahora, una nueva investigación, realizada por científicos de la U. de Arkansas, comprobó que hacer ejercicios como caminar, trotar, hacer yoga o levantar pesas livianas, tres veces a la semana, tiene un impacto directo en la salud cardíaca de los fetos. Un beneficio que se prolonga después del nacimiento.

Así lo comprobó la fisióloga de la Facultad de Medicina y Biociencias de la U. de Arkansas, Linda E. May, quien ha estudiado por más de cuatro años la relación entre actividad física en el embarazo y salud cardíaca fetal. En este estudio, dado a conocer recientemente en un congreso en Washinton, analizó a un grupo de 61 mujeres en estado de gestación, de entre 20 y 35 años. Cerca de la mitad de ellas había hecho ejercicio regularmente durante su embarazo, la mayoría de tipo aeróbico, como trotar o caminar, aunque otras practicaban yoga o levantaban pesas livianas. La otra mitad de las madres era normalmente activa, pero no practicaba ningún ejercicio de manera formal.

En las semanas 28, 32 y 36 de gestación, la doctora May sometió a ambos grupos a exámenes no invasivos, para evaluar la salud cardíaca de los fetos. Lo que encontró es que el ejercicio de la madre logra modelar el corazón del feto y transformarlo en un órgano más sano y resistente. Su ritmo cardíaco era más lento, pero con mayor variabilidad (variaciones entre latidos), lo que es reconocido como un indicador de buena respuesta de entrenamiento y considerada una evidencia de que el corazón de una persona es más fuerte y más eficiente.

Los test se replicaron un mes después de nacidos los niños y los beneficios permanecían. “Básicamente, tanto el feto y (luego) el niño logran los mismos beneficios que reporta a su madre el entrenamiento, aunque ha-ya sido sólo ella la que hizo el ejercicio”, explica a La Tercera Linda E. May.

Aunque los expertos no midieron qué tipo de ejercicio era el que lograba mejores resultados, sí establecieron que a mayor actividad física semanal, mayor es el fortalecimiento del corazón del feto.

Tampoco saben qué mecanismo opera en este proceso, aunque creen que algunas hormonas que liberan las personas cuando hacen ejercicios cruzan la placenta, logrando potenciar la salud cardíaca del feto.

Programación prenatal

Para la experta, este hallazgo avala la importancia que tiene la programación prenatal, pues comprueba que el ambiente en el que crece el feto puede influir en la forma en que se desarrollarán sus órganos, algo que puede impactar en la salud del individuo en la adultez. “Nuestros resultados muestran que los comportamientos maternos saludables pueden conducir a un crecimiento beneficioso del feto, que dura después del nacimiento y, probablemente, más allá. Esto sugiere que el embarazo es el primer período de tiempo para influir positivamente en la promoción de la salud y prevención de enfermedades”, explica.

El próximo paso de la investigación, dice la experta de la U. de Arkansas, es volver a examinar a los bebés involucrados en el estudio más adelante, para ver si los efectos cardíacos continuarán en la niñez temprana e incluso, más allá.

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