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Frustración: Consejos para aprender a manejar este sentimiento

¿Te sientes frustrada porque no conseguiste el trabajo que deseabas o porque no has podido encontrar a una pareja estable? Pues, acá te contamos cómo manejar estos frustrantes momentos.

Por Josefa Cajas/ @josefacajas

La frustración es aquello que muchas veces sentimos, cuando no podemos cumplir nuestros sueños ni objetivos y cuando las cosas no se dan tal como esperábamos. Muchas veces son situaciones las que nos generan frustración, pero también pueden ser actitudes de otras personas o la propia incapacidad de cumplir con el cometido. Esto lleva a que nos sintamos angustiadas y desesperanzadas.

Un caso de frustración con el que seguramente nos hemos enfrentado últimamente, podría estar relacionado, por ejemplo, con el resultado de algún partido de fútbol. 

Conversamos con Rodrigo Barraza, psicólogo de Clínica Bicentenario, quien nos dio algunos consejos para que aprendamos a manejar los sentimientos de frustración y no nos demos por vencidos cuando las cosas se ponen más difíciles.

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Consejos para manejar la frustración

1. Trata de reconocer que uno se pone en juego: El psicólogo explica que “se tiende a culpar a otros y a de- responsabilizarse de algo que en última instancia nos compete y convoca”. Por lo tanto, aunque es probable que algunas circunstancias afecten nuestro optimismo ante la vida, la frustración nace a partir de uno mismo, poniendo en paralelo nuestras expectativas y nuestra realidad.

2. Distinguir pena de frustración: Según el psicólogo, “es común que la frustración movilice un sentimiento de malestar, aunque no toda pena es producto de la frustración”. Es muy importante dar un paso al lado y aprender a identificar nuestros sentimientos, alejándonos de la calentura del momento ¿Siento pena, rabia, frustración? ¿Cómo lo estoy canalizando? Es importante identificar la raíz de nuestro desagrado, para así poder enfrentarlo y solucionarlo.

3. No culparse: No debemos asumir culpas por algo que puede ser comprensible en ciertos contextos, o que de ninguna forma se hubiera podido evitar. El experto añade que “la idea de responsabilidad no supone moralizar o ser implacable con uno mismo, sino que comprometerse subjetivamente con aquello que nos ocurre”. Esto quiere decir que, si bien como ya se señaló es importante asumir nuestra responsabilidad ante la frustración, también es fundamental no recriminarse una y otra vez por algo que, realmente, no pudimos o supimos manejar.

Además, permítete llorar, ya que las crisis de llanto te ayudará a que luego te sientas más aliviada. Pero ten en cuenta que si vas a llorar a mares, es para superar el mal trago y dejarlo atrás, no para caer en un vacío de lástima por uno mismo, que no nos llevará  a ninguna parte.

Por último, quédate con lo positivo, ya que mediante la experiencia crecemos y aprendimos de ello. Quizás nos pusimos metas u objetivos poco realistas, o quizás aún no estamos preparados para enfrentar ciertos desafíos.

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