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Mi papá tiene una polola de mi edad, ¿qué hago?

Por Constanza Cortés /@lavecinacortes

Ver a tu padre con una mujer que no es tu mamá siempre será chocante, pero si esta nueva “madrastra” se ve y actúa como una hermana, ¿cómo reaccionarías?

“Mis papás se separaron cuando yo era chica, entonces eso nunca me afectó. En realidad para mi, nunca fue tema hasta que mi papá llegó con una polola que, prácticamente, tenía mi edad”, cuenta Fernanda, recordando el momento en que conoció a la mujer que finalmente se convertiría en su madrastra y que perfectamente podría haber sido su hermana.

Todos los domingos se juntaban a almorzar en el departamento de su padre, con sus hermanos. Ese día se ponían al tanto de lo que habían hecho durante la semana y compartían un rato. Ese ritual era casi sagrado y todos hacían lo posible para estar allí, aunque fuera por un rato, pero en una ocasión, el padre de Fernanda dijo que no podía y que tendrían que “juntarse después, porque tenía otras cosas que hacer”. Ninguno de los hijos se extrañó, hasta que esa excusa se hizo habitual.

Habían pasado casi dos meses desde que Fernanda no se veía con su padre, hasta que un día él la llamó por teléfono y le contó que estaba muy contento porque se iba a casar. “Casi me caí al piso, porque la noticia fue muy sorpresiva. Nunca nos presentó a su polola y no sabíamos por qué, si nunca le habíamos puesto ningún atado”, recuerda ella.

Fernanda y sus hermanos tuvieron que acostumbrarse a la idea; era lógico que él quisiera rehacer su vida, tenía todo el derecho, pero lo raro era el cambio en la conducta que había tenido con ella y sus hermanos.

Poco antes del matrimonio y por exigencia de sus propios hijos, el padre presentó a su novia y ahí comenzó el problema: tenía casi la misma edad de Fernanda. “No entendía nada, pensé que era la hija de su polola, pero no. Ella iba a ser mi futura madrastra y perfectamente las dos podríamos haber sido hermanas o amigas de carrete”.

¿Por qué los hombres separados se fijan en las más jovencitas?

Dicen que el amor no tiene edad, pero cuando en esa situación afecta a alguien cercano, la cosa cambia. Según Jessica Piña, psicóloga de la Clínica Vespucio, los estándares que una persona tiene para buscar pareja después de una separación cambian completamente, pero estas diferencias son más notorias entre el hombre y la mujer.

“Siempre las mujeres quedan muy angustiadas y desoladas en torno a los hijos, pero finalmente los tienen a ellos, para poder solventar y contener la angustia, lo que además les sirve de sostén emocional. Los hombres en cambio, tienden a negarse psíquicamente la edad, se sienten con más tiempo y menos responsabilidades, pero lo que en realidad ocurre es que se sienten muy solos, porque es muy agresivo psíquicamente reconocer el fracaso a priori, o alguna cuota de culpa en la ruptura, y por sobretodo, reconocer la soledad, por lo que tienden a negarse a sí mismos la condición, necesitando admiración y sentirse ‘importantes’ para alguien y eso se da siempre en relaciones en donde existe alguna asimetría”, explica la experta.

Cómo afrontar una situación así

El primer encuentro con la polola de su padre, sin duda afectó a Fernanda, pues no sabía cómo tratarla, porque no le cabía en la cabeza que el hombre que ella veía con tanto respeto y cariño pudiera estar haciendo una “locura” como esa. “O sea, igual es súper chocante, yo creo que a cualquiera que le hubiese pasado eso habría actuado como yo, indiferente y con cero amabilidad”, señala.

Respecto de las reacciones que una situación así puede provocar en los hijos, sobre todo si son mujeres -debido al mayor grado de apego y admiración que las chicas sienten por sus padres- la doctora Piña cuenta que es normal y que al principio es razonable que no se acepte a la nueva novia, porque la hija siempre la verá como una sustituta de su madre, muchas veces, de manera inconciente.

“Igual me sentí desplazada. Toda la vida yo jugué tenis con mi papá y llegó `la nueva’, que era un poco más grande que yo, y no me invitó más. Quizás era peor que yo jugando, pero igual le daba más tiempo a ella”, cuenta Fernanda, quien acepta que en ese momento le tenía celos a la pareja de su padre. “El cómo enfrentarlos (los celos) es relativo, porque depende de la relación padre e hija y de cómo se han dado las circunstancias de la separación. Por lo tanto, para enfrentar los celos ya grande es una tarea relacionada con el comprender las diferencias de roles: ella es hija y la otra es la nueva polola del padre, que no es su madre”, explica Piña.

¿Se puede aceptar que tu padre tenga una pareja menor?

Aunque hubo reproches, el matrimonio se realizó igual. Hoy el padre de Fernanda y su joven señora llevan dos años de matrimonio y un hijo en común.

“En general, las hijas por su condición femenina, tienen un grado de madurez y entendimiento diferente y terminan por comprender estas relaciones, e incluso las aceptan más rápidamente que los hijos. Todo depende, insisto, del grado de madurez de los hijos y de las hijas y su nexo”, cuenta la psicóloga.

La relación con su padre no volvió a ser tan cercana como lo era antes, pero igual se juntan de vez en cuando a tomar un café, conversan de la vida, aunque ella extraña mucho los almuerzos dominicales con su viejo.

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