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Convivencia ¿Una tendencia peligrosa?

Por Camila Essus

Vivir en pareja sin compromiso matrimonial se ha transformado en una opción cada vez más popular. Nuevos fenómenos como el stayover asoman como válidos en una juventud individualista y que privilegia sus propias libertades. Aquí, los creativos métodos de convivencia.Elizabeth es chilena y partió a vivir a España hace un par de años. Al llegar le ofrecieron arrendar un departamento a medias con otra persona y aceptó. Nunca pensó que llegaría a sentir algo por su compañero, pero así fue. Dos años después, trabajan de lleno en la organización de su matrimonio. Pero ¿Cómo pasó todo?, ella cuenta que desde un principio no tuvieron desacuerdos por problemas domésticos ni por estilos de vida, lo que los llevó a tener una relación fenomenal desde el primer día. Esa convivencia rutinaria, la llevó a darse cuenta de que empezaba a formarse algo más que amistad “Fue un proceso, no te das cuenta hasta que empieza a preocuparte cómo estás vestida, a no desayunar como un espantapájaros. Lo mejor de todo es que ni siquiera lo estaba buscando… ¡solo sucedió!” confiesa.

Una experiencia distinta, como la de Elizabeth, es la que está comenzando a instalarse cada vez con más fuerza en Chile. El llamado stayover, tendencia en la que una pareja lleva adelante su relación amorosa, viviendo en espacios separados y juntándose algunas veces por semana a dormir juntos. Para algunos válida y para otros no tanto pues significaría la sepultura del matrimonio, Elizabeth tiene una postura clara “no me convence del todo. Si estoy con alguien, estoy al 100% y no a medias”. Si bien en Chile no existen estadísticas del fenómeno, un estudio de la Universidad de Missouri (EE.UU), demostró que cada vez más jóvenes están optando por esta modalidad de relación.

“Muchas parejas fracasan justamente en el momento en que se van a vivir juntos, porque no se conocen lo suficiente y están enamorados de una proyección de alguien que realmente no es quien piensan. Es en la convivencia donde se conoce realmente a una persona. En mi caso, nos enamoramos, en una ambiente natural y auténtico”, cuenta Elizabeth.

Para los especialistas nacionales, esta tendencia terminaría por sustituir definitivamente al matrimonio. Para el psicólogo de Clínica Santa María, Raúl Carvajal, la opción del stayover se ha incrementado en el último tiempo para evitar la sensación de establecer un compromiso para toda la vida. “Es súper coherente por como se están viviendo las cosas. La proyección de vida hoy es mucho más larga y la noción del vínculo permanente apunta a no ser tan definitivo. Ahí es donde nace la tendencia de que es mejor probar, buscando si se es compatible con la otra persona o no”, afirma. Sin embargo, aunque muchos lo pienses, esta forma de probar conviviendo no es del todo mala. De partida es una opción que los jóvenes están comenzando a experimentar de manera transversal, y les permite extender la idea del pololeo, tomarse licencias y libertades propias de cada individuo y alejarse del patrón del matrimonio que implica un compromiso que necesariamente lleva a estabilizarse en lo material y económico juntos.

Hoy los jóvenes viajan, postergan la maternidad y se alejan de todas las responsabilidades de compromiso que el matrimonio concebía en el pasado. Los créditos hipotecarios, el compartir las laborales domésticas y el vivir “para siempre” juntos, no es un concepto que guste mucho. Para el psicólogo Raúl Carvajal, el stayover es un concepto válido pero que en ciertos casos también puede significar un temor al compromiso, con lo cuál se corren muchos riesgos como pareja.

Hacia dónde vamos


Muchas personas siguen pensando en la ilusión del matrimonio para toda la vida, pero lo cierto es que la juventud está representando en su situación amorosa, la libertad e individualismo que los ha caracterizado. Este boom de independencia que se produce fundamentalmente entre los 28 y 38 años, coincide con el inicio laboral o el término de los estudios universitarios, más las ganas de querer dejar la casa paterna, ya sea solo o en compañía.

Si bien no hay un rango de personalidad que identifique al tipo de personas que optan por esta opción, son quienes no están entrampados en la pauta social de tener que responder al matrimonio, los más proclives a la convivencia, siguiendo así, un patrón que se da cada vez con más frecuencia.

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