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Estudio muestra que actividades culturales aumentan niveles de felicidad y bienestar

Por Biut y Agencias

Ir a ver una obra de teatro, leer un libro o asistir a un concierto son mucho más que una buena alternativa para pasar el tiempo libre. Un estudio realizado por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología en 50 mil personas muestra que realizar o asistir a actividades culturales aumenta los niveles de felicidad y la sensación de bienestar físico y reduce la depresión y la ansiedad en adultos, al margen de su condición socioeconómica y edad.

El estudio midió la cantidad de actividades culturales que las personas realizaban -como creativos o receptores- durante seis meses. Los resultados mostraron que a mayor cantidad de actividades, mayor es el nivel de satisfacción con la vida y la salud. Así por ejemplo, quienes fueron a un evento cultural en el último semestre dijeron sentirse felices en un 84% y bien de salud en un 69%. Quienes fueron a más de cuatro reportaron un 84% de felicidad y un 91% dijo sentirse bien de salud. Iguales beneficios se vieron en quienes habían realizado actividades como escribir, pintar o tocar algún instrumento. Un 83% de quienes lo habían hecho más de cinco veces decían tener una muy buena salud contra el 66% de aquellos que lo hicieron solo una actividad en seis meses.

La investigación noruega también midió los niveles de depresión y ansiedad en los participantes, encontrando similares resultados. Un 13% de las personas que nunca realizaban actividades culturales exhibían altos índices de depresión, contra el 5,6% de quienes decían ir una a tres veces en el mes.

Aunque los beneficios fueron tanto para hombres como mujeres, el estudio reveló una diferencia de género: a diferencia de las mujeres ellos reportan menos depresión y ansiedad cuando asisten a actividades culturales más que cuando las realizan.

Juan Pablo Westphal, sicólogo de la Clínica Santa María dice que esto se explica porque “a diferencia de las mujeres los hombres están más acostumbrados a reprimir sus emociones. Por eso, cuando se conectan con alguna melodía o una pintura, viven una experiencia más intensa y resonante que ellas, ya que para los hombres esa sensación tiene una mayor novedad, y por tanto, es más trascendente”.

Lister Rossel, siquiatra de la Clínica Las Condes, explica que este tipo de actividades provocan un efecto positivo en las personas, porque “generan liberaciones emocionales las que a su vez generan una mayor producción de dopamina, neurotrasmisor a través del cual se estimulan los centros de recompensa y placer en el cerebro”. Ese placer no solo reporta mayor sensación de bienestar, sino que también contrarresta el aislamiento emocional que producen la ansiedad y la depresión.

No es la primera vez que se establece un vínculo entre arte y bienestar emocional y físico. Una investigación hecha por la U. McGill (Canadá) en 2007 mostró que escuchar y hacer música aumenta los niveles de dopamina y por tanto de placer, mientras un estudio de la U. de California, reveló que cantar en público mejora el sistema inmune en hasta un 240%. En cuanto a los efectos sobre la depresión, una investigación del London College mostró que los niños lectores reducen a la mitad sus posibilidades de sufrir depresión una vez llegados a la adultez.

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