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¿Sufres de alteraciones a la tiroides?

Por Biut y Agencias

La tiroides es una glándula ubicada en  la parte delantera del cuello, que rodea la tráquea, posicionada debajo de la manzana de Adán. Este tejido glandular es capaz de controlar diversas funciones en nuestro organismo a través de la secreción de sustancias hormonales a la sangre. Su mal funcionamiento puede acarrea diversas dolencias, desde el agotamiento permanente a la generación de un cáncer.

Para aclarar las principales dudas de esta alteración, que afecta principalmente a las mujeres, el endocrinólogo de Clínica Vespucio Rafael Ríos, conversó con Biut para y aprovechó de contarnos sus características, síntomas y métodos de prevención.


A juicio del especialista, las patologías más frecuentes de la tiroides son tres:

HIPOTIROIDISMO: se trata de la falla más común. Consiste en que la tiroides no produce la cantidad suficiente de hormona tiroidea (T4). “Esto provoca que los tejidos empiezan a fallar, y comienzan a presentarse síntomas en distintos órganos como: en el cerebro decaimiento, sueño, depresión; en la piel resequedad y caída de pelo; sensación de frío, alza de peso, estitiquez, entre otros que pueden ser casi asintomáticos o más graves como arritmias u otras alteraciones del corazón”, explica. En estos casos, el tratamiento consiste en el uso de medicamentos que reemplazan la falta de hormona, cuya indicación no debe suspenderse hasta que el especialista lo señale.

HIPERTIROIDISMO: “significa el exceso de función de la hormona tiroidea o producción de la misma. Es capaz de provocar una baja de peso, taquicardia, cansancio, sudoración, fatiga muscular o de articulaciones, reglas irregulares y diarrea. Para su tratamiento se utilizan medicamentos, yodo radioactivo y cirugía dependiendo del paciente. La cirugía es la opción menos utilizada”, precisa.

NODULOS: “son protuberancias anormales generadas por un crecimiento de tejido tiroideo encapsulado. Pueden  no presentan síntomas y son muy frecuentes. El cáncer se genera en ellos en un 2% a 5% de los casos”, afirma. La Ecografía Tiroidea es el mejor método para detectar su tamaño y características, y todos los nódulos mayores de 1 cm. deben pasar por biopsia.


Otras son las alteraciones de esta glándula vinculadas a su inflamación. Dentro de esta categoría, entran patologías como “la tiroiditis aguda y crónica, tiroiditis postparto, que puede surgir hasta 6 meses tras el parto, o el bocio que puede ser difuso o multinodular”, explica el especialista.

Según el endocrinólogo, una de las recomendaciones importantes es que las mujeres con hipotiroidismo que desean embarazarse o se embarazan sin planificación, “deben controlar la función de la tiroides antes y durante el embarazo, y lo más relevante, jamás suspender la hormona tiroidea si la toman antes del embarazo, por lo que es fundamental  consultar al endocrinólogo en esas condiciones”, afirma.

A juicio del Dr. Ríos, otro punto clave tiene que ver con el aumento de peso por causa de alguna falla de la tiroides “se considera un máximo de dos a tres kilos causados por la retención de líquidos, que no tienen directa relación con la obesidad como enfermedad, que está asociada a la falta de actividad física y a los malos hábitos alimenticios”, finaliza. 

 

 

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