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Descubren mecanismo que explica por qué fallan las dietas

Por Biut y Agencias

En 2007, un estudio de la Universidad de California comprobó que dos tercios de las personas que realizan una dieta estricta la abandonan. Y cuando persisten, no lo hacen por mucho tiempo: vuelven a ganar su peso original al cabo de cuatro años. Cansancio, falta de voluntad y poca rigurosidad con los nuevos hábitos alimenticios son algunas de las razones más comunes que se esgrimen.

Sin embargo, un grupo de médicos de la Escuela de Medicina Albert Einstein de la U. de Yeshiva, de Nueva York, acaba de descubrir el mecanismo que se activa en el cerebro cuando se está haciendo una dieta estricta, definida ésta como una menor a 1.000 calorías diarias y que explica por qué se abandona la restricción alimenticia y se vuelve a comer incluso más que antes de adoptar la dieta.

Según la investigación, publicada en la revista Cell, la clave de todo esto se encuentra en el cerebro, específicamente, en el hipotálamo: una glándula endocrina que libera varias hor- monas, ácidos grasos, proteínas y glucosa que en conjunto están relacionadas con distintas necesidades de nuestro organismo. Así se convierte en la zona que regula el hambre, la saciedad, la temperatura corporal y el ciclo de sueño-vigilia, entre otros aspectos.

EL MECANISMO
En experimentos con ratones, los expertos descubrieron que cuando se reduce la ingesta de calorías a través de una dieta, el cuerpo usa las grasas acumuladas en el cuerpo para tener energía. Lo que no se sabía es que las neuronas hacen lo mismo. Aprovechan todos sus recursos disponibles, al punto que llegan a comerse a sí mismas, un proceso llamado autofagia, que les permite obtener energía extra para funcionar. Cuando las neuronas hacen esto liberan una hormona (Agrp) y ácidos grasos al flujo sanguíneo, los que son percibidos por el cerebro e interpretados como “exceso de apetito”. Entonces se desencadena un hambre voraz, que hace muy difícil a la persona mantener la restricción de alimentos y que la lleva a los clásicos “atracones de comida”. “Esto es lo mismo a que el hipotálamo diga estoy usando mis propios depósitos de energía, así es que tengo que comer antes que se acaben. Entonces libera una hormona que te hace sentir hambriento”, explica a La Tercera Ana María Cuervo, coautora del estudio.

Este sugiere que la autofagia en el cerebro es un proceso a través del cual se puede controlar la ingesta de comida y la obesidad. De hecho, es la primera vez que una investigación introduce un nueva variable que puede llevar a una persona a sentirse hambrienta, lo que permitiría, en un principio, bloquear la autofagia en esas neuronas, para evitar que liberen la señal de que hay que comer más. “Sin embargo, esto requerirá seguir avanzando en nuestras investigaciones, para poder conseguir tratamientos selectivos frente a las neuronas”, dicen los investigadores.

El próximo paso de los científicos es lograr que el proceso de autofagia sólo cumpla su rol principal, que es el de limpiar las células. Sin el efecto deseado del “hambre voraz”. Para ello pretenden crear una terapia o fármaco que bloquee las hormonas que se liberan con él y que producen apetito incontrolable.

La investigación también podría tener repercusiones en enfermedades metabólicas o en personas que siempre sienten hambre y cuyo problema podría tener una explicación en una liberación permanente de estas hormonas en el cuerpo.

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