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Vivir con los dientes apretados

Por Biut y Agencias

Muchas veces nos preguntamos por qué despertamos cansados y agotados luego de dormir más de 8 horas y una de las causantes puede ser el bruxismo: apretar los dientes involuntariamente.

Para la Dra. Viviana Tobar, Odontóloga de Vidaintegra, una persona que sufre de bruxismo “habitualmente sentirá algún grado de cansancio muscular o una molestia que se irradia hacia la mejilla” una vez que se despierta. Muchas veces se pueden producir dolores de cabeza y malestares en los músculos del cuello. Asimismo, se presentan manifestaciones dentarias como desgastes, fracturas, movilidad e hipersensibilidad dental.

Miles de personas sufren de este mal y, hoy en día, no está presente sólo en adultos sino que también en niños. Eso sí, es necesario hacer la diferencia entre el bruxismo fisiológico infantil del patológico. Según la especialista, el primero se da en los niños cuando están en la etapa de recambio dentario entre los 5 y 7 años; “durante este período es necesario que se desgasten los bordes irregulares de algunos dientes para que haya un correcto crecimiento, avance y desarrollo mandibular”. En cambio, el bruxismo patológico se da en niños que descargan niveles de ansiedad más alto que lo normal cuando duermen. La psicóloga de Vidaintegra, Karen Cristi es tajante al afirmar que “bruxar no es normal” por lo que la primera recomendación para los padres es indagar en el origen del problema.

Liberar el estrés

Para la psicóloga, en muchas personas el agente desencadenante que causa el bruxismo es el estrés. “A menudo este fenómeno se asocia a trastornos psicológicos de personas que les cuesta manifestar sus emociones. La ansiedad, el nerviosismo y la tensión acumuladas se liberan apretando los dientes”.

Desde el punto de vista integral del paciente, enfatiza la Dra. Tobar, “lo primero es diagnosticar oportunamente el bruxismo y posteriormente tratar con un equipo multidisciplinario”.

En algunos casos clínicos será necesario indicar el uso de un aparato rígido que conocemos con el nombre de plano de protección, relajación o de pacificación neuromuscular, específico para el tipo de bruxismo que presente el paciente. “Su finalidad es dar estabilidad mandibular y protección a las piezas dentarias frente a fuerzas exageradas, guiando la mandíbula a una posición fisiológica adecuada”, agrega la Dra. Tobar.

Cabe señalar que el tratamiento del bruxismo muchas veces ha de complementarse con farmacoterapia y con una consulta a un profesional (psicólogo o siquiatra) que ayude a buscar las causas y proporcione herramientas para manejar el estrés y la ansiedad.

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